lunes, 17 de marzo de 2008

Corrupción

Presuntamente el ex teniente de alcalde de Urbanismo del PP en el Ayuntamiento de Palma gastaba grandes sumas de dinero en locales de alterne, pagando con la tarjeta de crédito que utilizaba como cargo municipal, y se cobraba a cuenta del Ayuntamiento de Palma. Ahora, al descubrirse el asunto, el ex edil ha devuelto una suma de algo más de 50.000 euros, que al parecer gastó entre los años 2005 y 2007 sin que nadie reparara en el origen de los gastos en el momento oportuno.

La pregunta que cabría hacerse es si este tipo de práctica, el proporcionar tarjetas de crédito con cargo a las cuentas del erario público, está extendido en las distintas administraciones del Estado, porque algunos cargos públicos que las disfrutan podrían caer en la obscena tentación de usarlas para sus gastos personales, como era el caso arriba mencionado.

De modo que ¿no serían más controlables los gastos si la tarjeta de crédito fuera contra las cuentas personales de los usuarios, la Administración pagara la cuota anual de la tarjeta, y reembolsara los gastos previa justificación con facturas, como se hace en la mayoría de las empresas privadas?

No sé, tal vez no sea éste un asunto interesante para los políticos que nos gobiernan.

Manuel Navarro Seva. Madrid
Publicada en el diario PÚBLICO el 17 de marzo de 2008

4 comentarios:

Bárbara dijo...

Hola Manuel, me han entrado unas terribles ganas de reír, jajaja, el tema del sujeto que mencionas, me toca de cerca, yo vivo en Mallorca y durante días ha sido titular de casi todos los periódicos.

Te comento, que el señor en cuestión pidió perdón públicamente, y también pidió que pusieran un remedio para las drogas... Es de sabios recapacitar y aprender de los errores, pero no puedo dejar de pensar en su pobre mujer e hijas, sobre todo en las hijas...

Encima, conserva un lugar en Acienda, si, no el cargo que ocupaba, pero sigue estando allí. Creo que una persona con adicciones no está mentalmente capacitada para trabajar, y mucho menos en un lugar público, pero en fin...

Eso que propones de las tarjetas de crédito vincualdas a las cuentas corrientes de los usuarios, y los pagos de lo gastado justificándolo con facturas me parece una idea de lo más loable!!! A ver si se les ocurre a ellos una solución parecida. Pero creo que eso no les conviene a todos... ¿no crees?

Un beso, Bárbara.

Boris Rudeiko dijo...

Hola, Bárbara,
Desde luego que después de haber sido pillado presuntamente con las manos sucias, lo menos que se puede pedir es perdón. Pero lo que debería hacerse, además de castigar su comportamiento si fuera demostrado, es tomar medidas como propongo en la carta.
Gracias por pasarte y por tu comentario.
Un beso, Boris.

Margarita dijo...

Bueno, lo menos que debía hacer era pedir perdón, desde luego.

Estoy de acuerdo contigo Boris, habría que tomar alguna medida, porque de vez en cuando, con mucha más frecuencia de la deseable, nos desayunamos con este tipo de noticias.

El contribuyente está más que cansado de ver a dónde va a parar parte del dinero de todos nosotros. Y no quiero ser pesimista, pero probablemente esto que vemos no sea más que la punta del iceberg.

Yo creo que los políticos deberían ser los primeros interesados en ofrecer la máxima transparencia, porque estos perjudican la imagen del resto. Y los sufridos de a pie están ya demasiado desencantado de ellos. Esto no me parece que sea bueno.De momento es lo que tenemos.

He añadido tu blog a mis favoritos. Así tendré más fácil hacerte alguna visita, compañero.

Un abrazo,

Margarita

Boris Rudeiko dijo...

Hola, Margarita,
de vez en cuando oímos halar de alguno de los casos de corrucción, pero, como bien dices, no son más que la punta del iceberg. Seguramente hay mucho más de lo que nos imaginamos, y es desalentador.
Gracas por pasarte, y por añadir mi enlace en tu página. Haré lo propio con la tuya.
Un abrazo,
Boris