lunes, 3 de marzo de 2008

En el establo

Retirado. Pueden encontralo en Cosas que nunca confesé a nadie.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Bueno, el hombre creó su propio destino. Excelente cuento... Me da una envidia tu talento, Boris... no tienes idea que envidia de la buena tengo por tu forma de ver las pequeñas cosas diarias bajo otra luz.


Alma

Boris Rudeiko dijo...

No, Alma, no tengas ninguna envidia. Tú escribes muy bien. Cada uno tenemos nuestro estilo. Si es que yo lo tengo.
Éste es un relato corto en el que intento expresar el odio humano.
Un cordial saludo,
Boris.

Esther dijo...

Demoledor:
"Cuando dejó de moverse, fui hasta la casa y dije a mi madre:"
Cuando dejó de moverse... cuatro palabras, y cierras en forma magistral el cuento.

Un micro excelente, Boris.

Saludos respetuosos al autor...

Esther

Boris Rudeiko dijo...

Hola, Esther,
Muchas gracias por lo de magistral.
Un abrazo,
Boris.