jueves, 13 de marzo de 2008

Pollo con almendras

     Retirado. Pueden encontralo en Cosas que nunca confesé a nadie.

4 comentarios:

Esther dijo...

Hola, Boris

No conocía este micro: razón que justifica plenamente el haber pasado hoy por tu blog, porque es excelente.

La descripción minuciosa de la preparación del pollo con almendras: sofoca, es algo claustrofóbica, causa desasosiego. Mmm... líneas con el aire formal de una receta de cocina, y al mismo tiempo machaconamente salpicadas de repeticiones deliberadas: pongo, paso, leo la receta de nuevo. ¡Por eso deja una sensación de desasosiego! Y la aclaración, entre paréntesis, del número de almendras... simplemente brillante.

Cuando se llega al final, yo, lector, estoy ya sensibilizado a leer lo que leeré: la rutina desesperada de un hombre que intenta sobrevivir a la ruptura de su vida. Recuerda... el final es doloroso. Así, simplemente doloroso.

(y muy bueno)

Un abrazo,
Esther

PD: el título, justo, justo.

Boris Rudeiko dijo...

Hola, Esher,
La jubilación anticipada nos lleva a un cambio total de vida. Hay que superarlo como mejor se pueda, cada cual a su modo. Cocinar es un intento de adaptarse a esa nueva etapa a la que te arrojan después de arrancarte un trozo muy grande de tu propia vida.
Escribir y leer es otra manera de superarlo.
Muchas gracias por tu comentario. Estupendo comentario, como siempre.
Un abrazo,
Boris

Esther dijo...

Hey, Boris, se me había "escapado" que ganaste un certamen con este relato !Bravo!

Un abrazo,
Esther

Boris Rudeiko dijo...

Esther,
Es muy raro que se te escape algo. Gracias.
Un abrazo,
Boris.