martes, 8 de abril de 2008

Guardar un secreto

    Retirado. Pueden encontralo en Cosas que nunca confesé a nadie.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola Boris, he leido "guardar un secreto" y algunos relatos m�s...Me gusta tu sencillez, tu facilidad para escribir y lo m�s importante,la imaginaci�n que te mueve para llevarlo acabo.Es curioso, despues de leer "guardar un secreto", me voy dando cuenta de lo complicado que puede ser el hombre y lo nefasto para la sociedad, porque en definitiva que hacer con estos pederastas? tienen cura? se pueden tratar para dejar de cometer esas atrocidades? Tu relato est� genial;me gusta la forma sutil, tenue, lo delicado de tratar el tema,las l�grimas de Boris, el secreto, el silencio, las monedas guardadas... Ah� queda para el lector. !Animo Boris! sigue escribiendo relatos. Virvi

Boris Rudeiko dijo...

Hola, Virvi,
Me alegra que el relato te parezca genial, sutil en el tratamiento de un problema tan duro como éste. No sé si estas personas pueden curarse o no, pero tengo claro que deben pagar por lo que hacen.
Hay una lapsus en tu comentario, creo que debes referirte a las lágrimas de Anselmo, no de Boris. Pero no importa, has escrito un estupendo comentario.
Seguiré escribiendo, y tú sigue leyéndome.
Un beso,
Boris.

Esther dijo...

Defintivamente muy bueno. La estructura y la prosa me parecen impecables. La historia se narra con sencillez, con claridad, sin saltos bruscos ni codos o rodillas que deformen la esfera. La secuencia es... es realmente buena. El primer párrafo habla de recuerdos simples, comunes, como los que cualquiera puede tener de su infancia, de su familia, el barrio. Sólo en la última oración aparece una campanita resonando en el cerebro del lector. Sólo una campanita, porque tampoco tiene nada de extraño lo que se cuenta. Sin embargo, esta última oración es la que conecta el primer párrafo (de recuerdos simples) con el segundo, donde se abre una perspectiva nueva, completamente nueva. Sin esa oración, el salto entre ambos párrafos sería chocante, como si de pronto se cambiara de un cuento a otro. El secreto está en esa oración... y en que está construida para sugerir, sin afirmar, y eso permite que el lector lea en forma fluida. Pues... ¡excelente!
El segundo párrafo termina con una oración que, por un lado, remite al título, y por el otro, plantea un eje fundamental del texto, sobre el cual girará en gran medida el resto del cuento: guardar un secreto. Otra vez, muy buen recurso. Y aquí, en este párrafo, aparece el pensamiento del narrador, por primera vez en el cuento. Es un pensamiento perfectamente válido en un niño: no me asustaba, me extrañaba.
En el tercer párrafo, en cambio, el protagonista ya ha crecido. Y ahora, aparece verdaderamente cuánto daño le ha hecho el tío Anselmo. Lejos está de “me extrañaba su proceder”: ha acumulado un rencor terrible en su interior, el “secreto”, bien guardado, se ha podrido en su interior. Y todo esto aparece, simplemente, con ¡darle sopa al enfermo! Excelente, Boris. Un toque maestro para el cuento.
El último párrafo: no es un final shock, sigue perfectamente la secuencia de la historia, pero al mismo tiempo deja flotando en el aire una pregunta terrible: ¿y qué pasará con el narrador, de ahora en más? Al secreto de los abusos de su tío se le suma el secreto de su venganza, fría venganza, ejercida en forma deliberada, cruel... ¿qué sucederá con este narrador, en el paso del tiempo? No ha olvidado: el recuerdo se le ha infectado en la mente.
Una de las cosas a destacar de este texto, y que realmente constituye de lo mejor de él, es que relata hechos terribles, pero en ningún momento aparecen escenas terribles, tremendas. Ni siquiera una línea, una palabra. Es... es un texto escrito con una sutileza admirable. Saludo a esta clase de sutileza con admiración.

Un abrazo,
Esther

B. Miosi dijo...

Hola Boris, he pasado a curiosear tu blog y me he encontrado con un lugar acogedor, lleno de sorpresas.
Este cuento me ha gustado mucho, siempre dentro de tu estilo, esta vez profundizas en el subconsciente del lector. Un tío Anselmo que se aprovecha de la inocencia de su pequeña sobrina y al final una sobrina ya adulta, que sin hacer mucho aspaviento cobra venganza dándole a tomar sopa caliente, tan caliente que Anselmo no puede evitar que se le salgan las lágrimas, sin embargo, nunca sabremos si son lágrimas de dolor o de arrepentimiento... pues es un secreto entre ellos dos.
Un placer leerte, Boris.
Blanca Miosi

Boris Rudeiko dijo...

Hola, Esther,
Me impresiona tu capacidad de análisis.
Te agradezco mucho los elogios, es estupendo tenerte como lectora y crítica.
Un abrazo,
Boris.

Boris Rudeiko dijo...

Hola, Blanca,
Es una agradable sorpresa encontrar aquí tu comentario. Me da mucha alegría que te guste este relato.
Espero sigamos en contacto.
Un beso,
Boris.