jueves, 12 de junio de 2008

El caso funeraria

Resulta que, luego de 15 años de dilaciones del proceso, la sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid establece que hubo prevaricación, tráfico de influencias, falsedad documental y fraude a la Hacienda pública en la venta del 49% de la Empresa Municipal de Servicios Funerarios. El precio de la venta fue de 100 pesetas (0,60 euros), cuando su valor estimado era de 1.236 millones de pesetas (7,4 millones de euros).

Pero los culpables, los empresarios José Ignacio Rodrigo y los hermanos Valdivia, han sido absueltos al haber prescrito los delitos. Y al ex teniente de alcalde, Luis María Huete, se le inhabilita por prevaricación por dos años y un día, con lo que podría, si su avanzada edad no se lo impide, presentarse a las próximas elecciones locales, autonómicas o nacionales por el Partido Popular.

¿Que le desilusiona la Justicia? ¿Que ha perdido la fe en la política? ¿Que quién resarcirá a la Hacienda pública y al Ayuntamiento de Madrid?

Hombre, por favor, no se mortifique, puede usted acabar necesitando prematuramente los servicios de la funeraria que, por cierto, continúan en manos de los susodichos empresarios.

Manuel Navarro Seva.
Publicada en el diario Público el 10.6.2008

2 comentarios:

Esther dijo...

Si algo es seguro, es que moriremos: por eso, la muerte siempre puede ser tratada como un gran negociado, por parte de quienes carecen de ética.

Justicia... !ah!

No hay nada como la prescripción de los delitos, sobre todo con la lentitud de los sistemas judiciales y las infinitas formas de atrasar los procedimientos.

Qué conocido me resulta todo, Boris... incluida la posibilidad de que los funcionarios públicos puedan volver a serlo, pese a que deberían ser inhabilitados de por vida.

Un abrazo,
Esther

Boris Rudeiko dijo...

Hola, Esther, supongo que en todas partes existen la avaricia y el tráfico de influencias. Y no siempre pagan los malos.
Gracias y un fuerte abrazo,
Boris.