miércoles, 10 de marzo de 2010

Unos días de viaje

    Retirado. Pueden encontralo en Cosas que nunca confesé a nadie.

2 comentarios:

Esther dijo...

Excelente.
No hay elementos extraordinarios en el cuento; la historia no puede ser más sencilla y común; no hay héroes, no hay villanos, no hay elementos fantásticos ni tragedias. Y, sin embargo, es imposible —o me resultó imposible— dejar de leer; sabía que posiblemente nada de lo que acabo de enumerar aparecería, pero.. ¿qué puede importar las historias fantásticas, cuando uno lee una magistral ambientación de la vida de todos los días? Quería seguir sabiendo de estos dos personajes, seguirlos por su ruta de pequeños miedos, de olvidos, de quiero pis y mejor una aspirina, de qué suerte que no hay tráfico y tomemos café.

Seguiré repitiendo hasta el infinito lo mismo: todos podemos sacar un cuento más o menos decente de una historia trágica o fantástica, pero hay que saber escribir de verdad para construir un relato de esta calidad a partir de personajes, vidas y sucesos cotidianos.

También hay que tener sensibilidad, ¡claro!

Cariños,
Esther

Boris Rudeiko dijo...

Esther, muchas gracias por tu sabio y halagador comentario. Tenerlo aquí en mi blog es un privilegio para mí.
Un abrazo,
Boris.