jueves, 16 de junio de 2011

El cortacésped

Incluido en el libro Otras cosas que no te conté.

6 comentarios:

B. Miosi dijo...

Ja, ja, Boris, ¡espero que el jardín no termine como un peladero de chivo! Unas cuantas horas metidos en el cobertizo... claro, aunque no dices cuánto tiempo la pasaron alí, tú sabes uno se imagina... ¡el hombre en Alaska! ¡lejíiiísimo!

Un placer leerte, como siempre,

Te mando un abrazo desde Venezuela!
Blanca

Boris Rudeiko dijo...

Blanca, gracias por pasarte.
Un abrazo desde Madrid,
Boris.

Turkesa dijo...

Hola, Boris.

¡Jajajaa! No tenés perdón.¡¿El marido en Alaska?! Bueno, jeje, parece que el ayudante de cortar el césped de la vecina ha contribuido al desarrollo del follaje, me refiero al del jardín,digo yo, se me ocurre, porque si Alberto viaja tanto y la cortadora está nueva, bueno,en fin, para qué indagar tanto, ¿no?

Como siempre, impagable lo tuyo, arrancas una sonrisa, das en la tecla -picaresca en este caso- con total soltura y economía de palabras.
Enhorabuena, me ha dado gusto pasar por acá.

Un abrazo.

Pd: por favor, Boris, cambia el enlace de mi blog, el que tienes es viejo, por eso no se actualiza. La nueva dire es:http://expresamenteturkesa.blogspot.com/

Gracias, amigo.

Boris Rudeiko dijo...

hola, Turkesa,
Gracias por pasar.
Cambié la dirección de tu blog.
Un abrazo,
Boris.

Esther dijo...

¿Y quién maneja el cortacésped?

¿O es un robotito automático?

Me da escalofríos este cuento, y de los escalofríos escalofriantes...

Abrazos!
Esther

Boris Rudeiko dijo...

Gracias por pasar, Esther.
Un abrazo,
Boris.