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jueves 16 de junio de 2011

El cortacésped

Julia detiene el coche y saluda a Luis. Hola, Alberto está en Alaska, dice, ¿por qué no vienes y me ayudas a cortar la hierba? Sí, claro, esta misma tarde, si tú quieres, dice Luis. A eso de las seis, mientras su esposa ha ido a la compra, Luis se acerca al chalé de su vecina. Él viste ropa deportiva. Los dos entran en el cobertizo, donde guardan la cortadora de césped y otras herramientas. Luis examina la máquina. ¡Está nueva! Sí, apenas la hemos usado, Alberto viaja tanto…, dice Julia. Pues, venga, vamos allá…, dice Luis. ¿Quieres una cerveza? Vale, sí, con este calor… Julia le lleva la botella. Se quita la blusa, el sujetador y la falda. Él se acerca a ella, la agarra de la cintura y la atrae hacia sí. La besa en la boca. Desde el suelo, desnudos, oyen el estrépito que produce el cortacésped.

6 comentarios:

B. Miosi dijo...

Ja, ja, Boris, ¡espero que el jardín no termine como un peladero de chivo! Unas cuantas horas metidos en el cobertizo... claro, aunque no dices cuánto tiempo la pasaron alí, tú sabes uno se imagina... ¡el hombre en Alaska! ¡lejíiiísimo!

Un placer leerte, como siempre,

Te mando un abrazo desde Venezuela!
Blanca

Boris Rudeiko dijo...

Blanca, gracias por pasarte.
Un abrazo desde Madrid,
Boris.

Turkesa dijo...

Hola, Boris.

¡Jajajaa! No tenés perdón.¡¿El marido en Alaska?! Bueno, jeje, parece que el ayudante de cortar el césped de la vecina ha contribuido al desarrollo del follaje, me refiero al del jardín,digo yo, se me ocurre, porque si Alberto viaja tanto y la cortadora está nueva, bueno,en fin, para qué indagar tanto, ¿no?

Como siempre, impagable lo tuyo, arrancas una sonrisa, das en la tecla -picaresca en este caso- con total soltura y economía de palabras.
Enhorabuena, me ha dado gusto pasar por acá.

Un abrazo.

Pd: por favor, Boris, cambia el enlace de mi blog, el que tienes es viejo, por eso no se actualiza. La nueva dire es:http://expresamenteturkesa.blogspot.com/

Gracias, amigo.

Boris Rudeiko dijo...

hola, Turkesa,
Gracias por pasar.
Cambié la dirección de tu blog.
Un abrazo,
Boris.

Esther dijo...

¿Y quién maneja el cortacésped?

¿O es un robotito automático?

Me da escalofríos este cuento, y de los escalofríos escalofriantes...

Abrazos!
Esther

Boris Rudeiko dijo...

Gracias por pasar, Esther.
Un abrazo,
Boris.