lunes, 13 de febrero de 2012

Esos ojos tristones

    Retirado. Pueden encontralo en Cosas que nunca confesé a nadie.

6 comentarios:

Delia Aguiar Baixauli dijo...

Te sienta bien el papel de detective, ;-)
Es cierto que los ojos de algunas personas producen esa sensación, pero nunca hubiera pensado que se pudiera hacer de ella una historia.
Besos.

Boris Rudeiko dijo...

Delia, gracias por pasarte y leer.
Besos,
Boris.

Anónimo dijo...

El relato es casi real. Sucedió. Fernándo es un conocido actor de televisión, que últimamente no aparece mucho, ya que las series no están aprovechando la vis cómica de los actores y en su lugar nos ofrecen series seudo-históricas ("Águila Roja") o folletines del estilo de "Amar en tiempos revueltos".

Creo que es verdad lo de su la mirada triste, pero quisiera pensar, como tú describes, que es debido a que le están haciendo chantaje, en vez de inclinarme por suponer que ya no lo llaman tanto como antes.

Aunque sería mucho mejor, como dice tu mujer, que fuera debido a que no había dormido bien aquella noche.

¿Con qué final nos quedamos?

Saludos

Chicho

Boris Rudeiko dijo...

Chicho,
El relato, como bien dices, es casi real. El casi supone un plus de fantasía. Qué cosas pueden ocurrir en nuestra sierra madrileña. Por cierto, hay que ver lo que hay que sufrir para una buena (¿?) comida en Cercedilla. Se trataba de un paseo, ¿no?

Gracias por leerlo.

Un abrazo,
Boris.

boticario dijo...

Bonito relato con pizca de suspense. He revivido aquel dia como sifuera ayer. Me gusta. Un abrazo JL

Boris Rudeiko dijo...

Gracias, JL.

Un abrazo,
Boris.