jueves, 4 de diciembre de 2014

Entrevista a Mayte Uceda. (Publicada en el nº 3 de 'A golpe de tecla')



Hace tiempo que coincido en las redes sociales con Mayte Uceda y llevado por el deseo de conocerla mejor como persona y escritora, que aún se pregunta si lo es, le propuse hacerle una entrevista para la revista A golpe de tecla. Aceptó enseguida y pensé que era una buena ocasión para visitar Cudillero, una parroquia que forma parte del concejo del mismo nombre. Un lugar fascinante, situado en el Principado de Asturias, en la costa del mar Cantábrico.

Llegué a Cudillero a medio día. Habíamos quedado en un restaurante del puerto con vistas a un mar tranquilo y azul y cuando llegué, con un cuarto de hora de retraso, ella me esperaba, sentada a una mesa. Después de los saludos llamamos al camarero y pedimos ensalada y un entrecot de ternera asturiana con salsa de cabrales y vino tinto. Hablamos animadamente de la familia, de las redes sociales y de los compañeros de escritura. Después de la comida pedimos un café, dimos una vuelta por el pueblo para despejar la cabeza y hablamos de ella misma y de su obra.  

Mayte ha publicado recientemente su segundo libro Un amor para Rebeca, una novela romántica que se ha situado pronto en los primeros puestos del TOP 100 de Amazon y está recibiendo muy buenas críticas de los lectores.


—Mayte, en primer lugar, dinos cómo es una jornada normal de Mayte Fernández Uceda o Mayte Uceda, como firmas ahora.

No tengo una rutina diaria planificada, vivo en una casa en el campo y a veces las actividades cotidianas dependen de factores tan imprevisibles como la climatología. Y eso, en un lugar como Asturias, es un factor importante. Siempre hay muchas cosas que hacer aunque procuro extraer tiempo para escribir por las mañanas, ponerme al día en las redes sociales y estudiar las asignaturas que haya escogido del Grado en Educación Social que estoy realizando. Por las tardes, la dinámica familiar gira en torno a las actividades extraescolares de mi hijo y sus estudios, y dejo la lectura para la noche, cuando la casa vuelve a estar en calma.


—¿Cuáles son tus aficiones además de escribir y leer?

La música y la pintura son mis otras grandes pasiones, aunque tengo que admitir que desde que comencé a escribir les dedico poco tiempo. Sin embargo, siempre que puedo paso un rato tocando la guitarra; me relaja y consigo que mis dedos se mantengan ágiles. También soy una amante de la naturaleza, disfruto haciendo senderismo o simplemente admirando un paisaje bello. En ese aspecto siento que soy afortunada; vivo en un entorno privilegiado, cerca del mar y de la montaña.  

—¿Qué tipo de literatura lees? ¿Cuáles son tus autores favoritos?

Mis gustos en cuanto a literatura siempre han sido muy variados. Algunas veces devoro biografías de personajes relevantes, otras me centro en conflictos bélicos, también me gusta la fantasía y la ciencia ficción, la novela policíaca, histórica… y, aunque parezca una paradoja, lo que menos he leído ha sido novela romántica. Intento acumular un buen bagaje literario de los clásicos españoles y de los filósofos griegos. Los libros sobre pedagogía y desarrollo psicológico forman parte de mi mesilla de noche desde hace varios años. En cuanto a mis autores favoritos… Me resulta difícil decidirme por unos pocos pero podría nombrar a Gabriel García Márquez, Palacio Valdés, Harper Lee, Jane Austen, Cervantes, J.R.R. Tolkien, George Orwell, Emilia Pardo Bazán, Richard Bach, la poesía de Benedetti… La lista podría ser muy larga, y seguro que me dejo a muchos.

—¿Cuándo decidiste que querías ser escritora y por qué?

Nunca tomé esa decisión. Fue algo que surgió. Siempre he sentido la necesidad de expresarme. Yo había compuesto la letra de muchas canciones, que no dejan de ser poemas a los que luego añadimos una melodía. El entorno que me rodea me inspiró una historia, y la fui construyendo hasta completar las casi quinientas páginas que tiene “Los Ángeles de La Torre”. Luego el veneno de crear nuevas historias me caló en las venas hasta convertirse en una parte importante en mi vida. No me considero escritora, siempre digo que soy autora de dos novelas, con esa definición me siento más a gusto.



—Tu novela Un amor para Rebeca está siendo un gran éxito. Desde el principio se ha situado en los primeros puestos de las listas de venta en Amazon y sigue subiendo. ¿Pensabas que podría tener tan buena acogida como está teniendo?

No imaginé que tendría un éxito tan inmediato. Tenía esperanzas en que la historia gustara, pero a veces es difícil que el lector acceda a tu obra. Para eso necesitas visibilidad, y conseguirla no siempre es fácil. Antes de publicarla tuve un momento importante de inseguridad. El sector de la novela romántica es un mercado saturado de obras y era consciente de la dificultad que supondría hacerse un hueco entre tantas novelas. Sin embargo, la historia de Rebeca gustó y, aunque no sé lo que le deparará el futuro, me siento satisfecha de sus logros.

—¿Cuáles crees tú que son los puntos fuertes de la novela?

Indudablemente, Escocia es la palabra clave, al menos es lo que atrae a los lectores en un primer momento, y así me lo hacen saber con sus mensajes. En el cine y en la literatura, Escocia es sinónimo de romanticismo; su paisaje, su cultura, su folclore… todo ello invita a soñar con historias maravillosas. Un amor para Rebeca conjuga todos estos elementos y ofrece una bonita historia de amor con todos los ingredientes de la novela clásica romántica: un intenso amor que surge de forma inesperada y que encuentra numerosos obstáculos que los protagonistas tendrán que salvar, o al menos lo intentarán, para estar juntos.

—Nos has contado por qué elegiste Escocia pero ¿por qué Barcelona?

Necesitaba una gran ciudad que sirviera de punto de partida, y Barcelona me ofrecía todos los elementos que necesitaba. A la vez también era importante el contraste entre los dos contextos donde se desarrolla la historia. Barcelona y el pequeño pueblo escocés de Beauly no pueden ser más opuestos. Elegir Escocia no fue algo premeditado, simplemente sucedió a raíz de descubrir a un grupo de música tribal escocesa. Me gusta mucho la música con raíces celtas y el estilo de esta banda me llamó la atención. Fue en ese momento cuando se me ocurrió construir una historia en la que una banda parecida tuviera especial protagonismo.

—Hiciste un viaje a las Highlands después de escribirla, ¿habías estado antes allí? ¿Cómo te documentaste?

No había estado antes. La idea de viajar a Escocia era una ilusión desde hacía tiempo. La novela fue la excusa perfecta, aunque lo cierto es que lo hice justo al revés. Primero escribí la novela y una vez finalizada viajé a Escocia. Para la descripción de los paisajes usé la conocida aplicación Google Earth; es muy útil para definir los lugares con bastante precisión. De hecho, cuando finalmente puse los pies en Escocia me di cuenta de que mis descripciones eran exactas, aunque tuve tiempo de retocar algunas cosas. Las aplicaciones digitales pueden ser muy útiles pero, hasta el momento, no son capaces de transmitir sensaciones. Esos detalles son los que consiguen hacer que una descripción sea tridimensional y no plana; el olor a tierra húmeda, la sensación de la brisa fresca en la cara… Hay que hacer lo posible para introducir al lector dentro de la historia y que experimente las mismas sensaciones que perciben los personajes, que sientan que ha merecido la pena el viaje.

—Los personajes están todos bien caracterizados. Algunos de ellos como la señora Munro y Baudelia son entrañables, otros como Mario se hacen odiosos. ¿Cómo te inspiraste para definirlos?

La mayoría de mis personajes se van construyendo a sí mismos. Pienso en unas características físicas y, a medida que surgen las escenas, ellos solos van forjando su personalidad. Esto implica que cuando pongo el punto final tenga que reescribir hacia atrás; siempre lo hago, es una forma de atar cabos y reafirmar personalidades desde el principio. El caso de Baudelia fue diferente; su personaje lo introduje cuando la novela estaba bastante avanzada, y creo que ha sido un gran acierto. Lo he pasado muy bien creando sus diálogos, ya que al ser mexicana tuve que estudiar su forma particular de expresarse para que resultara creíble. Me gusta ponerme en la piel de las distintas personalidades que aparecen en mis novelas, me parece un reto fascinante. No solo disfruto con los buenos; crear una personalidad retorcida como la de Mario fue muy interesante.  

—Estás preparando la edición en papel, ¿cuándo estará disponible?

Estoy trabajando para que la versión impresa salga antes de las navidades. Ese es mi objetivo inmediato. Ya he recibido la primera prueba. Iván Hernández adaptó el diseño de la portada con gran profesionalidad y estoy muy satisfecha con el resultado.



—Háblanos de tu primera novela Los Ángeles de la torre. Qué diferencias hay entre las dos.

La diferencia más evidente es la temática. Los Ángeles de La Torre es una novela de romance paranormal que surgió cuando estaban tan de moda este tipo de historias. Sin embargo yo echaba de menos algo en todas las obras que leía; una base sólida en la que fundamentar el argumento. Por curiosidad, había estado indagando en la figura mitológica de Lilith. Lo que encontré me pareció tan interesante que decidí escribir una historia en torno a ese personaje. Los Ángeles de La Torre está narrada en primera persona desde la perspectiva de su joven protagonista. Lo hice así porque me resultó sencillo. Era mi primera novela y yo estaba acostumbrada a escribir diarios personales, así que me sentí muy cómoda escribiéndola, fue como escribir un diario en el que pasaban muchas cosas.  


—Por lo que me has contado en la comida, estás escribiendo una nueva novela. ¿De qué trata? ¿Es también una novela romántica?

Lo es. En este caso el argumento gira en torno a las dificultades que encuentra una mujer en una determinada etapa de la vida para encontrar pareja. La forma en que nos relacionamos con el sexo opuesto ha cambiado mucho en los últimos veinte años, cada vez se tiende más al aislamiento social. La tecnología digital avanza a un ritmo vertiginoso y nuestra evolución como personas no es tan veloz. Las redes sociales pueden ofrecer cierto amparo emocional ante la soledad pero no son capaces de sustituir el abrazo reconfortante de un amigo o el beso apasionado de un amante.

—¿Cómo percibes el mundo editorial en la actualidad y qué ventajas e inconvenientes le ves a la autopublicación?

La crisis económica está afectando a todos los sectores, y el editorial no es una excepción. A esto hay que sumar la poca conciencia social que existe en nuestro país ante la protección del trabajo intelectual. La suma de ambas cosas ha causado el desplome en la venta de libros. Es por tanto comprensible que las editoriales apuesten sobre seguro. Mi experiencia con la autopublicación es buena con ambas novelas, yo soy optimista al respecto y seguiré autopublicando. Es una buena opción si el autor se toma en serio su trabajo, ya que cualquiera puede hacerlo, y si no se adoptan unas mínimas pautas de calidad el perjuicio repercute sobre todos los escritores independientes. Por otro lado, quien decide autopublicarse debe ser consciente de que tendrá que dirigir todo el proceso, y eso tiene sus dificultades, que para algunos pueden ser insalvables. Hay que volverse un experto en edición, maquetación, diseño de portadas y marketing. Afortunadamente cada vez contamos con mayor número de servicios que se ajustan a los presupuestos del autor independiente.

—¿Qué haces para que tu obra sea visible?

Intento promoverlas en las redes sociales como Facebook o Twitter. Son buenas herramientas para difundir las novelas y estar en contacto con los lectores. Es cierto que esto exige un esfuerzo añadido para el autor, pero independientemente de que este sea autopublicado o reciba el apoyo de una editorial, la promoción por estos canales es inevitable y aconsejable.

—Algunas editoriales están contratando autoras de novela romántica, ¿alguna se ha puesto ya en contacto contigo? Si no es así, ¿te gustaría que se interesaran por tu obra?

La ventaja de las editoriales es que te pueden ofrecer una distribución en papel que como autopublicado sería imposible imaginar. He tenido dos ofertas editoriales desde que subí mi primera novela a Amazon, hace dos años, pero la capacidad de distribución que me ofrecían no compensaba la cesión de derechos. A todos los autores nos gustaría encontrar nuestras novelas en las librerías, a mí también, pero no es algo en lo que piense a menudo. He comprobado que con esfuerzo, un poco de calidad y una buena historia, puedes llegar a miles de lectores sin intermediarios. Y eso es genial.


En este punto terminamos la entrevista y el paseo, podríamos haber seguido charlando, pero yo tenía que volver a Madrid y me esperaban unas horas de viaje. Mayte me parece una persona encantadora, amable y sensata, de esas con las que da gusto conversar. Mantiene una actitud positiva ante la vida y es además una excelente compañera de letras. Buena escritora. Creo que ya empieza a creerlo.

Me acompaña hasta mi coche, nos despedimos con un par de besos y nos deseamos suerte.

Biografía de Mayte Uceda

Nací en Asturias, en el norte de España, en el año 1967. Estudié Informática de Gestión porque todo el mundo decía que tenía futuro, aunque he de reconocer que soy pésima con cualquier cosa técnica. Desde pequeña toco la guitarra, compongo canciones y formé parte de un grupo musical en la década de los noventa. Me gusta el dibujo y la pintura, pero no soy creativa en este aspecto; soy como una fotocopiadora. Adoro viajar, bailar, cantar, ver películas y sentarme al lado de la chimenea con un buen libro. Me encanta la luz de las velas y el color de las nubes al amanecer. Soy madre, esposa, incansable observadora, aprendiz de casi todo, ¿escritora? No; soy más bien una creadora de historias. Soy mala en matemáticas, me oriento peor que un guacamayo en el polo norte y nunca pude hacer el pino puente.
Siempre quiero aprender cosas nuevas. Desde hace cuatro años estudio en la UNED el Grado de Educación Social, una carrera poco conocida, pero fascinante, que se centra en la acción social desde una perspectiva pedagógica.

Manuel Navarro Seva

5 de noviembre de 2014 

4 comentarios:

Mayte F. Uceda dijo...

Muchísimas gracias por esta entrevista, Manuel, ha sido un placer responder a tus preguntas. Gracias también por tus generosas palabras. Un abrazo.

Manuel Navarro Seva dijo...

Gracias a ti, Mayte. Para mí también fue un placer muy grande. Un abrazo.

Josep Capsir dijo...

Admiro de Mayte su discreción y su modestia, aunque a estas alturas debería sentirse ya escritora con mayúsculas. Acaso cuando leemos no nos llamamos lectores o cuando miramos la televisión somos teleespectadores? Escribes, luego Mayte es escritora.
Un amigo en común estuvo tomando un café con Mayte en esa magnífica población y, por lo que me cuenta y lo que me trasmites tú, se convierte en uno de esos puntos de paso cuando visite el norte.
Enhorabuena a ambos.
Un abrazo.

Manuel Navarro Seva dijo...

Eso mismo creo yo de Mayte. Es una escritora, y de las buenas.
Gracias por tu comentario en lo que a mí me toca, Josep.
Un abrazo.