sábado, 8 de noviembre de 2014

Píldoras ortotipográficas (II). Qué o que

En ocasiones nos encontramos con la duda de si debemos escribir que con tilde o sin tilde.
En esta segunda píldora intentaré aclarar ese dilema utilizando la abundante información que existe al respecto, en especial, el DPD (Diccionario Panhispánico de Dudas) y un truco.

Qué es palabra tónica y puede ser pronombre interrogativo/exclamativo, adjetivo interrogativo/exclamativo o adverbio interrogativo/exclamativo.

Pronombre interrogativo/exclamativo
Ejemplos (DPD):
¿Qué te ha pasado?
¡Qué me va usted a decir, si soy yo quien le aguanta! (O lo aguanta).
Ahora entiendo por qué aceptaste acostarte con Arturo.
¿Sabes una cosa? ¿Qué?
—Germán, esto no funciona. ¿El qué?  (No debe usarse el artículo neutro LO QUÉ)
¡Qué de risitas y de guiños tuviste que soportar! (Seguido de la preposición de).
¿A qué te dedicas, Juanito? [...] —Hace seis meses que me arruiné en el campo, y no tengo qué hacer. (Seguido de verbo haber o tener).
No había qué comer, para variar, pero teníamos dignidad.

Este uso no debe confundirse con las perífrasis verbales haber que o tener que seguidas de infinitivo, que expresan necesidad u obligación, en las que que es conjunción átona que debe escribirse sin tilde. Por ejemplo: «No tienes que hacer nada»; «A él no le gustaba la tragonería, pero había que comer».

2. Adjetivo interrogativo/exclamativo (seguido de sustantivo) 
Ejemplos (DPD):
¿Qué documento necesita?
Qué mujer tan extraordinaria.
No se podía saber en qué lío estaba metida.
¡Y mire qué flores más lindas!

3. Adverbio interrogativo/exclamativo (seguido de adjetivo u otro adverbio)
Ejemplos (DPD):
¿Qué te importa ya eso?
¡Qué guapo estás!
¡Qué bien jugaste, mamá! 

Que es palabra átona y puede ser pronombre relativo o conjunción. 
Introduce oraciones independientes que expresan diversos matices, entre los que cabe destacar los siguientes (DPD):
Advertencia: 
¿Qué haces ahí arriba? ¡Que te vas a caer!
Queja o lamentación: 
¡Que me pase esto a mí, a mis años!
Deseo: 
¡Que te vaya bien, Doroteo!
Asombro, generalmente en oraciones interrogativas:
¿Que no quiere gas? ¿Pues qué quiere?
Resumen de lo oído o de lo enunciado con anterioridad: 
O sea, que eres feliz.
Vamos, que no existe educación musical
Hipótesis, generalmente en oraciones interrogativas, con sentido equivalente a si:
¿Que no llegamos a tiempo? [= si no llegamos a tiempo] Pues nos volvemos.
Precedido de la preposición a, manifiesta convencimiento sobre lo que se expresa a continuación:
¿A que es preciosa?
A que te fusilan encima, idiota.
También se usa para incitar o retar al interlocutor a realizar una acción:
¡A que no me alcanzas, Scaramouche!

Un truco para saber si que no debe llevar tilde en las oraciones interrogativas es si podemos responder a la pregunta con un  o un no.  
—¿Que no quiere gas? —No.
—¿A que es preciosa? —Sí.

Otra manera de reconocer si la palabra que debe o no llevar tilde es prestando atención al modo en que la pronunciamos.

©Manuel Navarro Seva


Madrid, 8 de noviembre de 2014 

viernes, 7 de noviembre de 2014

Reseña de Detrás del cristal de Mayte Esteban

Sinopsis


Andrés Gálvez, un joven ejecutivo, lleva meses preparando unas vacaciones en el Caribe con su novia para escapar de los compromisos de las fiestas navideñas. sin sospechar que su vida está a punto de trastocarse por completo.


La situación económica de Ana Iriarte es desesperada. Ha buscado con quién dejar a su bebé esa noche para acudir a un trabajo eventual, pero ni su única amiga, Raquel, puede ofrecerle ayuda, pues también tiene un grave problema: pasa por un mal momento con su marido como consecuencia de los e-mails que está recibiendo de un desconocido.



La desesperación empuja a Ana a cometer una locura que puede costarle muy cara.

Opinión

Ayer terminé de leer «Detrás del cristal» y aun a riesgo de repetirme, pues veo que tiene setenta y siete comentarios que no leeré, no quiero dejar de dar mi opinión. Al principio de la novela nos encontramos con un hecho insólito como es que Ana, madre soltera, deje a su bebé en la puerta de la casa de un desconocido para ir a trabajar, y que Raquel, una amiga de Ana, reciba mensajes anónimos en su ordenador. No adivinaba adónde nos llevaría la historia del niño, descrita con tanto detalle, ni qué ocurriría con los mensajes de Raquel; y sin darme cuenta estaba metido en una trama que me empujaba a saber más. Ese es el mayor mérito de esta novela en mi opinión: interesa y te exige una lectura anhelante hasta el final. Hay una historia de amor y desamor y otra de maltrato de género, y hay unos personajes creíbles que deambulan por la trama como si estuvieran viviendo junto a mi propia vida o como si yo me hubiera metido en las suyas. Todo ello escrito con una prosa cuidada y fluida. Buena lectura que me atrevería a recomendar.

Punto de venta en este enlace


martes, 4 de noviembre de 2014

Cosas que nunca confesé a nadie

Mi libro Cosas que nunca confesé a nadie es uno de mis favoritos y el primero que publiqué en Amazon.

Para aquellos que todavía no lo leyeron podrán descargarlo GRATIS (la edición en Kindle) durante los días 5 al 9 de noviembre en todos los portales de Amazon.

Dejo aquí la web en España.

Y en América.





lunes, 3 de noviembre de 2014

A golpe de tecla

A golpe de tecla es una nueva revista literaria que comenzó a publicarse en octubre de 2014. La dirige Cita Franco y colaboran con sus artículos escritores como Mercedes PintoJose Vicente AlfaroMónica RouanetJulio G. CastilloMercedes GallegoRafael R. Costa, Miguel Ángel Moreno, Cita Franco y Manuel Navarro. 

El número 2, de noviembre 2014, está dedicado al terror y desde ayer, disponible en este enlace. Echadle un ojo, seguro que con tan magníficos escritores y la dirección de Cita encontraréis cosas curiosas e interesantes. Y además una entrevista de Cita Franco a María José Moreno.  




miércoles, 29 de octubre de 2014

Píldoras ortotipográficas (I). La coma y el vocativo

Me propongo con esta entrada, que no será la única, repasar algunas dudas que pueden surgir al escribir una carta, un cuento o una novela. Las llamaré píldoras ortotipográficas aludiendo a la brevedad del artículo.
¿Cómo debemos escribir en una carta un saludo como estos?:
«Estimado, Juan» o «Estimado Juan».
«Hola Juan» u «Hola, Juan».  
En esta primera píldora repasaremos el vocativo y la coma, ese signo ortográfico cuyo uso nos puede hacer dudar.

Vocativo

Sirve únicamente para invocar, llamar o nombrar, con más o menos énfasis, a una persona o cosa personificada, y a veces va precedido de las interjecciones ¡ah! u ¡oh! (DRAE).

Uso lingüístico (DPD)
Se aíslan entre comas los sustantivos que funcionan como vocativos. Ejemplos: 
   Javier, no quiero que salgas tan tarde;
   Has de saber, muchacho, que tu padre era un gran amigo mío;
   Venid aquí inmediatamente, niños. 

Cuando los enunciados son muy breves, se escribe igualmente coma, aunque esta no refleje pausa alguna en la lectura.
Ejemplos:
   No, señor;
   Sí, mujer.

Obsérvese en los ejemplos que los sustantivos que funcionan como vocativos pueden ir en el centro, al principio o al final de la oración. El vocativo llama la atención del interlocutor con más énfasis cuando se coloca delante de la frase. Si se coloca en medio o al final su función refuerza o suaviza la expresión.

Los vocativos, cuando ocupan el primer lugar del enunciado, se escriben fuera de la pregunta o de la exclamación; pero si van al final, se consideran incluidos en ellas (DPD):
Raquel, ¿sabes ya cuándo vendrás? / ¿Sabes ya cuándo vendrás, Raquel?

Hay que señalar que existe una figura retórica llamada apóstrofe que consiste en dirigir la palabra con vehemencia en segunda persona a una o varias, presentes o ausentes, vivas o muertas, a seres abstractos o a cosas inanimadas, o en dirigírsela a sí mismo en iguales términos (DRAE), de uso en poesía, oraciones religiosas o discursos donde no suele utilizarse la coma de separación entre la interjección y el nombre.
Ejemplo:
 ¡Oh noche que guiaste!;
¡oh noche amable más que el alborada!;
¡oh noche que juntaste
Amado con amada,
amada en el Amado transformada!
«Noche oscura», San Juan de la Cruz. 

Encabezado de una carta
Normalmente comenzaremos una carta o email con un saludo seguido de dos puntos (el uso de la coma en lugar de los dos puntos es un anglicismo ortográfico que debe evitarse).

Ejemplos:
Estimado Luis:
Querida amiga:
Etcétera.
Obsérvese que entre Estimado/Querida y Luis/amiga no hay coma pues en este caso los sustantivos no se usan como vocativos sino como nombres que van acompañados de un adjetivo.
Es distinto cuando usamos el nombre como vocativo al iniciar un email o carta informal con Hola. En este caso, después de hola siempre debe ir una coma.
Ejemplos:
Hola, luis:
Hola, amigos:
Etcétera.

©Manuel Navarro Seva
29 de octubre de 2014

martes, 21 de octubre de 2014

Manu (VIII). Bailes de salón

El sábado tocaba baile. Lo llevé directamente desde la residencia. Él lo sabía y me preguntó si le había llevado las otras botas. Las que suele usar para bailar, unas que son más flexibles que las de cuero. Le dije que no, que lo había olvidado. Se quedó unos instantes callado y al cabo dijo: «Vale, entonces bailaré con estas». «Sí, con esas también puedes bailar». Se puso las gafas de sol y guardó la funda en el bolsillo de la camisa. Le pregunté qué había desayunado. «Café con leche y dos madalenas». «¿Te has preparado tú el café?». «No, ha sido la educadora». No recuerdo bien si dijo educadora o voluntaria. En esto llegamos al centro cultural, donde bailan. Había dos nuevos: una chica y un chico mayor, de unos sesenta años. Faltaban algunos del curso anterior. Unos minutos después llegaron los profesores, un matrimonio que lleva años trabajando con los chicos. Dos personas cariñosas, y buenos profesores. Qué paciencia tienen. Yo me fui a dar un paseo y cuando regresé aún no habían terminado la clase. Me senté a leer la novela junto a la sala de baile. Oí cómo reían. Enseguida, la música, un merengue, y cómo Julio le decía a Manu que diera la entrada: «5, 6, 7 y…». Cuando salió estaba cansado y se sentó un momento. «Mira, te he comprado esta contera, tiene la base de apoyo mucho más ancha». La observó y dijo: «Vale».
El domingo por la noche cuando lo llevé a la residencia enseñó a todos la nueva contera. 

©Manuel Navarro Seva
Madrid, 21 de octubre de 2014  

viernes, 17 de octubre de 2014

Manu (VII). Conteras

Ayer hablé por teléfono con el fisioterapeuta. Le pregunté cuándo iba a comenzar con la rehabilitación de Manu y me dijo que ya lo había valorado y que empezaría con él el próximo lunes. Me interesé por cómo lo veía y qué pensaba hacerle. Después de contarme su plan de trabajo, me habló de la contera del bastón, y comprendí que se refería a la goma que va en el extremo que apoya en el suelo. Yo siempre pedí en la farmacia o en la ortopedia «una goma de repuesto para el bastón» y nunca había oído la palabra contera, así que la miré en el Diccionario de la Real Academia y leí esto: «1. f. Pieza, comúnmente de metal, que se pone en el extremo opuesto al puño del bastón, paraguas, sombrilla, vaina de la espada y aun de otros objetos». Después de leer la definición me introduje en internet y encontré una diversidad apabullante de conteras: de goma, de plástico, antideslizantes, de diversos tamaños y formas, de material especial que se agarra al suelo, a la arena de la playa, a las superficies húmedas de la piscina, etcétera.
El problema es que la contera que lleva el bastón de Manu está algo desgastada y se resbala en el suelo, algo deslizante, de la residencia, y con la lluvia mucho más. Manu ha estado a punto de caerse un par de veces por ese motivo, así que me ha recomendado el fisio que se la cambie. De momento he ido a la farmacia y le he comprado una nueva que parece de plástico, pero buscaré otra mejor en una ortopedia, una que tenga mayor superficie de contacto y sea antideslizante. En la farmacia pedí esta vez una contera.
©Manuel Navarro Seva

Madrid, 10 de octubre de 2014  

lunes, 13 de octubre de 2014

Notas sobre San Petersburgo (XII) туалет

WC cerca de la catedral de San Nicolás (foto de Manuel Navarro)
«туалет» o toilet, cuarto de baño o WC es algo tan común y cotidiano que todos echamos de menos en un determinado momento. 
Figúrense un día de turismo, deambulando por las calles de una gran ciudad o saliendo de un museo sin haber usado el baño y, de pronto, sentir la necesidad imperiosa de visitar uno. Siempre está el recurso de entrar en un bar, claro, pero imaginen que no encuentran uno cercano o que deben desviarse de su itinerario para buscarlo y aun así, tomarse un café a deshoras o un refresco, lo que no es siempre una buena idea. 
Hace años, cuando estuve en San Petersburgo y vino mi familia a visitarme, cerca de la catedral de San Isaac tuvimos que usar un aseo portátil, una caseta verde como las que se utilizan en las obras, algo que da cierto reparo, pero en nuestro último viaje a San Petersburgo, cerca de la catedral de San Nicolás de los Marinos usamos un WC como el de la foto (lástima no haber fotografiado el interior). Un servicio por el módico precio de 20 kopeks o céntimos de rublo que atendía una mujer, la cual se protegía sentada dentro de una caseta acristalada, por si acaso, y se ocupaba de cobrar y mantener limpio el lugar. 
WC en las proximidades del Almirantazgo (foto de Manuel Navarro)

Otro día pasamos junto al que hay cerca de la plaza del Almirantazgo. Observen la fila para entrar y la bonita construcción, un lujo.  

Esto lo he visto en otras ciudades y me parece una idea fantástica que puede evitar que haya gente que se orine en el tronco de un árbol o en una pared, como haría un perro. Cuestión de gusto y educación. 


©Manuel Navarro Seva

sábado, 11 de octubre de 2014

El Hámster en papel

Sinopsis 
En esta edición en papel el lector encontrará doce relatos escritos en torno a procesos vitales tan significativos como son el origen y el final, y las relaciones de pareja. Temas muy relacionados entre sí y que encierran la práctica totalidad de la existencia del ser humano.

Edición de Eriginal Books

Cubierta diseñada por Ernesto Valdés.

A la venta en papel en este enlace 




viernes, 10 de octubre de 2014

Un amor para Rebeca. Reseña

Sinopsis


Rebeca está a punto de casarse cuando emprende un viaje con sus amigas al corazón de Escocia. En medio de un paisaje de subyugante belleza comienza a dudar que Mario, su prometido, sea el amor de su vida. Pero ¿cómo saberlo?, ¿cómo darse cuenta de que estamos haciendo la elección correcta? Cuando conoce a Kenzie MacLeod, un joven con el aspecto de haber vivido mil vidas del tamaño de la suya, Rebeca encuentra todas las respuestas. 


Tres amigas; tres formas diferentes de entender el amor.

Opìnión 


Ha sido para mí un placer leer este libro. Tiene muchas cosas buenas: una interesante trama; unos personajes bien definidos, en especial los protagonistas, pero también los secundarios como Mario, Enric, Elvira, la señora Munro, que es adorable, Baudelia, las dos amigas que viajan con Rebeca a Escocia… Personajes con fuerza e identidad propia; una sólida descripción de los sentimientos, las escenas de amor, el ambiente de la Cataluña burguesa actual y, en especial, los paisajes, costumbres, tradiciones e historia de Escocia. Me ha hecho desear conocer ese país, sentir el viento y la lluvia, y beber un trago de buen whisky. Una novela bien escrita, con una prosa fluida, cuidada y rica. Y magníficamente documentada.

No estamos ante una novela romántica más. Se trata de un trabajo literario excelente. Gustará tanto a los amantes de este género como a los que no tengan afición por él.

Punto de venta: en este enlace de Amazon  para España. Y en este otro para América.  

martes, 7 de octubre de 2014

Manu (VI). Seguro de decesos

El 2 de octubre lo llevamos a su nueva casa. Deberíamos alegrarnos. Es un paso que asegura su futuro. Sin embargo, el día que su madre y yo tuvimos la reunión en la que nos explicaron todo y nos mostraron el centro, ella no pudo evitar las lágrimas. Unas lágrimas silenciosas que brotaban de debajo de las gafas de sol. Yo estuve a punto, pero me levanté de la silla y me marché unos minutos de la sala. Es que hay casos de personas con discapacidad que necesitan mucho apoyo. Y verlo te emociona, te revuelve por dentro. Manu necesita apoyo, pero viene de un piso tutelado y de un centro ocupacional, y se desenvuelve bastante bien, aun cuando su movilidad ha empeorado en los últimos dos años. Y esa es la razón del traslado. Bajar y subir aquella cuesta, en Arganda, lo cansaba en exceso.

Todo ha ido bien hasta ahora. Solo ha dormido en la residencia una noche, y ya nos cuenta cosas y se va adaptando. «Me estaba duchando y se ha inundado el baño, anoche fui a cenar con unos compañeros a un chino».

El 3 de octubre lo recogimos para irnos de fin de semana al pueblo. Ese mismo día, antes de salir, me pasé por el banco, donde había solicitado un seguro de decesos (lo llaman con ese eufemismo, no nos gusta nombrar a la muerte). La empleada me había llamado para decirme que ya tenía la propuesta, así que fui a firmarla y me dijo que ella podía enviarla a la residencia por correo electrónico.
Con ello terminé de entregar todos los papeles que me habían demandado.

Íbamos en el coche y le dije a mi esposa:
—¿Por qué pedirán un seguro de fallecimiento?
—No lo sé —dijo ella.
—Supongo que lo necesitarán por si los familiares no quieren hacerse cargo de los gastos llegado el caso.
—No creo que sea por eso. Quizás por si no tienen dinero. 

©Manuel Navarro Seva
Madrid, 7 de octubre del 2014  

domingo, 5 de octubre de 2014

Nueva reseña de El hámster



El escritor Josep Capsir ha reseñado mi último libro de relatos El hámster, reseña que podéis leer completa en su en su blog. Destaco aquí el siguiente párrafo: 

«Me llevo un buen sabor de boca con la narrativa de este libro de relatos. En su conjunto son retratos de la vida cotidiana en los que los personajes muestran sus temores, sus dudas y sus   sentimientos. Es aquí donde reside el propósito de los relatos, consiguiendo que el lector se sienta identificado con los pensamientos de sus protagonistas». 

El libro podéis encontrarlo en Amazon en formato kindle. En breve estará también disponible en papel, en edición de Eriginal Books con cubierta de Ernesto Valdés


sábado, 4 de octubre de 2014

Manu (V). Un cambio importante

Hace tiempo que no hablo de Manu, desde febrero de 2014. Ahora quiero, necesito hacerlo, porque algo importante ha sucedido, algo que hará cambiar su vida y la nuestra. El 2 de octubre ingresó en una residencia para personas con discapacidad. Una residencia con centro de día. Sé que estará bien, pero siempre hay muchas incógnitas.

Unos días antes se lo dijimos a él.
—Manu, te han concedido una plaza de residencia.
—Tendré que dejar la vivienda, ¿no?
—Claro, tienes que marcharte.
—Y el taller ocupacional, ¿verdad?
—También.
—Vale.
—Estarás bien. Ya lo verás, tienen gimnasio, piscina…, y vais a salir con frecuencia.
—Vale.

Manu se adapta bien a los cambios. No siempre expresa claramente lo que siente, salvo cuando no comprende el porqué de algunas cosas, entonces pone esa cara de enfado y contrariedad.
Hace casi catorce años, tenía 26, que dejó de vivir en nuestra casa y se independizó, fue a una vivienda tutelada —cuánto nos costó decidirlo—. En ella ha desarrollado capacidades que quizás no hubiera conseguido bajo nuestra continua tutela y protección. Ha mejorado su autonomía y ha aprendido a convivir con otros ocho chicos y chicas que componen el hogar que deja. Con nosotros ha mantenido el contacto diario por teléfono y ha vuelto a casa los fines de semana y en vacaciones. Estaba bien allí.

Estos días pasados han sido difíciles para nosotros y quizás para él. Nos preguntábamos cómo estará en su nueva casa, cómo soportará dejar la antigua y muchos otros detalles. El día 1 fuimos a recogerlo a la vivienda tutelada. Lo encontramos jugando a las damas con el educador. Recogimos lo que quedaba en su habitación y nos despedimos. Él no lloró. Ni yo, aunque tuve ganas. Su madre, sus compañeras y alguno de sus compañeros no dejaron de limpiarse las lágrimas que no podían contener. Ese día durmió en nuestra casa y al día siguiente lo dejamos en la residencia. Me pareció que estaba serio. O quizás no, pero estaba callado.
—Manu, ¿te pasa algo?
—No, papá. 




Madrid, 4 de septiembre de 2014


©Manuel Navarro Seva

jueves, 2 de octubre de 2014

Perucho Correcaminos

Sinopsis

Perucho Correcaminos es un galopín trotamundos de mente pícara y alma inocente. Su hogar es el camino, su techo el cielo y su corazón no tiene raíces. He aquí una recopilación de algunas de sus andanzas, acaecidas durante sus largos periplos en busca de amo, sustento y yantar.

Opinión

Con Cuentos de Perucho Correcaminos Montse de Paz se decide a dejarnos disfrutar de su obra a través de Amazon, empezando por esta colección de cinco relatos sobre las andanzas de un galopín que intenta ganarse el sustento sirviendo a varios amos, como hiciera el célebre Lazarillo de Tormes. Habla en la sinopsis de aquellos cuentos que relataban los abuelos frente a la lumbre, y ella los recrea en esta obra con un lenguaje añejo, como ella misma señala, muy acorde con el tipo y temática de los relatos.

Montse de Paz es una autora que ha publicado en papel y ha conseguido importantes premios como el Minotauro. Es una autora que domina el lenguaje, como sabemos los que hemos leído su obra, y seduce porque escribe de manera elegante, clara y con un lenguaje preciso y rico. En estos cuentos demuestra que además de escribir fantasía y ciencia ficción, es capaz de recrear aquel mundo maravilloso de la picaresca. 

Una deliciosa lectura que sabe a poco porque uno seguiría leyendo más cuentos como estos. Tal vez más adelante. 

Punto de venta  

martes, 30 de septiembre de 2014

Reseña de OTRAS COSAS QUE NO TE CONTÉ

Portada actual


No había recogido en este blog la reseña que, sobre  OTRAS COSAS QUE NO TE CONTÉ, escribió el 5 de noviembre del 2013 Mayte F. Uceda en su blog Scriptoriumpero a raíz de la publicación de su nueva novela Un amor para Rebeca (una excelente novela que he tenido el privilegio de leer antes de ser publicada y que recomiendo) he recordado y quiero compartir con vosotros. Pueden leer la reseña completa en este enlace «El relato breve y Manuel Navarro Seva» pero me gustaría señalar los siguientes párrafos:  





«Elegí «Otras cosas que no te conté», de Manuel Navarro Seva porque me descargué la muestra en mi kindle y me gustó el primer relato. Me sorprendió lo cercanas que son las historias, que parecen estar sacadas de las experiencias cotidianas del autor a lo largo de los años. Hay historias tan sencillas que estoy segura de que todos nos podemos sentir identificados con alguna. A mí me ha pasado. Pero no todos los relatos están basados en la cotidianidad, también los hay que tienden hacia el suspense o incluso hacia el surrealismo. 

    Algunos me han hecho reír, como el genial relato «Los restos del abuelo». Que me perdone el autor si se trataba en verdad de su abuelo, pero está narrado de una forma magistral, con el toque justo de humor que, a mí personalmente, me ha provocado varias carcajadas.

Ha sido una lectura muy agradable, con un estilo impecable y una prosa muy cuidada que hará disfrutar a cualquier lector, tanto si es aficionado al relato como si no».



miércoles, 24 de septiembre de 2014

Otras cosas que no te conté GRATIS






Durante los días 25 al 29 de septiembre aquellos que no hayáis leído este libro de 30 relatos cortos sobre temas diversos podréis hacerlo en este

enlace de Amazon.

jueves, 18 de septiembre de 2014

Prólogo de Mayte F. Uceda para EL HÁMSTER

Mayte Fernández Uceda, una gran escritora y buena amiga, ha tenido la amabilidad de prologar la nueva edición en papel de mi libro EL HÁMSTER. Desde esta página quiero agradecerle sus amables palabras para mí y mi libro, que verá la luz en breve con el sello Eriginal Books y la portada de Ernesto Valdés. 

Full cover no definitiva

Prólogo


Siempre he admirado a los autores de  relatos cortos. Hace falta ser un escritor muy hábil en el uso de la palabra y en el manejo certero de los adjetivos para contar una historia en pocas líneas. Se requiere condensar la narración en la acción y no en la anécdota, no hay lugar para largas descripciones, divagaciones morales o planteamientos psicológicos. El autor debe centrarse en lo que sucede, sin tiempo ni espacio para más exposiciones.

Con estas limitaciones se hace imprescindible que el autor desarrolle su relato dejando parte del mensaje implícito entre líneas, para que el lector pueda extraer lo que falta, lo que no está dicho. Cada lector se vuelve cómplice directo del autor, perfilando en su mente cada detalle, cada giro inesperado.

Tendemos a pensar que un relato breve es un resumen de una historia, y no es así. Un relato, aunque sea corto, es una historia donde cada frase cuenta.

 Para lograr sembrar en el lector una reflexión, un sentimiento o simplemente un eco en su interior, los escritores de relato recurren al impacto emocional en las primeras líneas o al giro inesperado en las últimas. Es por ello que, aunque las historias que nos cuentan son cortas, están cargadas de emoción, suspense, drama o humor. No hay tiempo ni espacio para calar hondo en la mente del lector. El efecto que queremos producir debe ser inmediato.

En este libro de relatos de Manuel Navarro, los seres de ficción que lo pueblan toman entidad por sí mismos, sin alcanzar a ver al autor manejando los hilos que los mueven. Manuel los va dibujando pausadamente, enfrentando al lector a sentimientos existenciales tan ligados al hombre como el amor, el miedo, la desconfianza, la muerte, el deseo, la esperanza...

De esta forma nos somete a continuas reflexiones sobre la narración, logrando que no lleguemos a distanciarnos de los sentimientos descritos, de las sensaciones que experimentan los personajes. Las circunstancias son tan cercanas que pudiéramos llegar a imaginar que alguno de ellos se aferra a nuestro brazo y nos susurra al oído: «Ven conmigo; vivirás lo que yo vivo, sentirás lo que yo siento». Este es el influjo de la prosa detallista, descriptiva y minuciosa que caracteriza los relatos de Manuel Navarro:

Caminamos durante casi media hora hasta llegar a la cala, un lugar solitario, playa de arena oscura, rodeada de grandes formaciones rocosas y escasa vegetación. Nos bañamos desnudos y después nos tumbamos bajo un sol ardiente. Él se acerca y me acaricia el pecho. Yo le aparto la mano. (En la cocina).

Otras veces, una frase al comienzo de un relato es capaz de definirlo todo: estructura, tono, estilo, ritmo, y a veces hasta el carácter de algún personaje:

Ellos nunca me lo dijeron pero yo lo sabía. (Mis padres).

Hay muchas formas de narrar historias, una por autor. En el caso de Manuel Navarro el estilo no es un adorno ni la técnica es un esnobismo, no hay exceso de palabras y el autor escapa de la obviedad clásica del planteamiento, nudo y desenlace que lo hace todo previsible. Entonces las historias descienden sobre nosotros desde el cielo de las palabras y nos arañan el corazón, haciéndonos partícipes de los finales apenas insinuados.

Admito que hay algo en su forma de escribir que me impulsa a leer todo lo que publica. Tal vez sea el lenguaje pulcro y libre de oropeles, o su tono franco y abierto. También puede ser la sencillez con la que construye sus historias, y por sencillo no me refiero a simple, pues la proporción justa en estos casos supone la dificultad más grande con la que tropieza un autor. Pasión por las palabras, diligencia y empatía dan forma al triángulo virtuoso que tanto me fascina de su prosa, carente de melosidades o enérgicos arrebatos.

La naturalidad es su distintivo.

Como natural es su forma de ser. Comencé admirando su faceta de escritor y he terminado admirándolo también como persona. Manuel es el compañero de letras ideal: atento, participativo, amable y siempre dispuesto a compartir su sabiduría. En un mundo donde el tiempo se ha vuelto más valioso que la piedra más hermosa no abundan los que se detienen a tu lado mientras todo bulle a un ritmo vertiginoso. Pero Manuel lo hace, y no solo se detiene sino que extiende la mano dispuesto a ayudar.
Todo un lujo.

Pongo fin a este prólogo con la alegría de formar parte de este proyecto. El lector encontrará en esta obra doce relatos escritos en torno a procesos vitales tan significativos como son el origen y el final, y las relaciones de pareja. Temas muy relacionados entre sí y que encierran la práctica totalidad de la existencia del ser humano.

Un trabajo que toma cuerpo en forma de este libro. Lo tienes entre tus manos, lector. Ahora el juicio te corresponde a ti.

Mayte Fernández Uceda
Agosto de 2014 

domingo, 31 de agosto de 2014

Notas sobre San Petersburgo (XI). Teatros y auditorios

Los amantes de la música clásica, la ópera o el ballet encontrarán en San Petersburgo una magnífica oferta, en especial, durante la temporada alta, que coincide con el periodo de las Noches Blancas. Basta echar una ojeada a la programación que ofrecen los grandes teatros y auditorios. Hay mucho de que disfrutar en esta ciudad y poco tiempo si el viaje dura poco, como suele ocurrir, pero reservar una tarde o dos para acudir a una ópera o ballet en el Mariinsky, un concierto en el Mariinsky II, en la espectacular Sala Grande de la Filarmónica, en el Teatro del Hermitage, en el Alexandrinsky o en el Mijailovsky (antes Mussorgsky), merece la pena. Los precios de las localidades son aún asequibles en comparación con otras ciudades europeas.

Veamos con brevedad cada uno de los teatros mencionados.

El Mariinsky (edificio antiguo) 

Es uno de los más antiguos de Rusia (fue inaugurado en 1860 con la ópera de Glinka Una vida por el zar), y el más famoso fuera de las fronteras de la Federación. Está situado en la plaza del Teatro (Teatralskaya ploschad), enfrente del Conservatorio y muy cerca de la iglesia de San Nicolás de los Marinos.
Durante la época soviética se llamó Teatro Kirov y con ese nombre se conoce aún a su compañía de ballet el Kirov.
En este teatro se estrenaron numerosas óperas y ballets considerados obras maestras. Por citar solo algunos ejemplos: Borís Godunov de Mussorgsky o El lago de los cisnes y el Cascanueces de Tchaikovski, así como obras de autores europeos tales como Verdi o Wagner.
La sala del teatro es magnífica y dispone de una acústica excelente, pero las localidades no son cómodas. Cuatro horas de Aída en el palco central con visibilidad reducida, dependiendo de quien se siente delante, y sillas incómodas no son recomendables para la espalda.
XXII  festival ( 28 de mayo - 31 de julio) de las Noches Blancas (foto de Manuel Navarro)

Interior del Teatro Mariinsky (foto de Manuel navarro)

Esperando el comienzo de Aída (foto de Juana Vidal) 


 Fachada del histórico Teatro Mariinsky (Wikipedia, licencia cc, foto de A. Savin)
Canal que separa ambos edificios, el antiguo y el nuevo (foto de Manuel Navarro)


El Mariinsky II (edificio nuevo)

En el año 2013 se inauguró el nuevo Mariinsky, un teatro moderno con una espléndida sala de conciertos en forma de herradura y capacidad para 2000 personas: está junto al teatro antiguo, separado de este por un estrecho canal. El aspecto exterior es modernista, construido con piedra y cristales, y el interior está adornado de mármol, piedra ónyx de color miel y lámparas de diseño. El conjunto resulta algo frío pero es luminoso y elegante. La sala de conciertos tiene una buena acústica.
Disfruté de la novena de Beethoven acomodado en uno asiento cómodo y un ambiente festivo, aunque la sala no estaba llena.
A la gala de inauguración acudió Putin y artistas como Plácido Domingo entre otros.

Escenario del Mariinsky II (foto de Manuel Navarro)
Vista interior del Mariinsky II (foto de Manuel Navarro)


Salas de la Filarmónica de San Petersburgo

La Filarmónica dispone de dos salas de conciertos: La Sala Grande (Bolshoy Hall) situada en la calle Mijailovskaya, 2, en la plaza de las Artes, y la Sala Pequeña, en la avenida Nevsky.
La Sala Grande está considerada como una de las mejores salas de conciertos de Europa. Su acústica es perfecta y su interior, elegante y de una belleza incomparable. Tiene capacidad para 1500 personas y está adornada de grandes columnas blancas y un conjunto de lámparas que impresionan.
En ella han actuado numerosos artistas de renombre mundial como Lizst, Berlioz, Wagner, Mahler, Rubistein, por citar solo algunos. Y se han estrenado obras de la tradición rusa de compositores como Tchaikovsky, Borodin, Mussorgsky entre otros.

Solo ver la Sala Grande ya es un espectáculo inolvidable.

Sala Grande de la Filarmónica (licencia CC, foto de leiter's blues)



El Teatro del Hermitage

Ocupa uno de los cinco edificios del complejo del Hermitage. Es un teatro pequeño (dispone de solo ocho filas en herradura) pero espléndido y muy hermoso, decorado con mármoles y columnas clásicas. Fue construído entre 1783 y 1787 por Giacomo Quarenghi por mandato de Catalina II. Está comunicado con los edificios del Hermitage por un arco techado sobre el canal de Invierno. En la actualidad se siguen ofreciendo obras teatrales, conciertos y ballets. Está situado en el malecón de los Palacios, 34.

Teatro Hermitage (licencia CC, foto de Farsa Mag) 

 El Teatro Alexandrinsky

Fue construido por el arquitecto Carlo Rossi en estilo neoclásico, entre 1828 y 1832 para la compañía de teatro imperial de San Petersburgo e inaugurado en agosto de 1832. Está situado en la plaza Alexandrinsky (hoy plaza Ostróskogo), en la avenida Nevsky.
En el año 2006 fue restaurado y las instalaciones interiores modernizadas.
Durante la temporada de verano, cuando la compañía de teatro está de gira, su escenario se utiliza para los ballets clásicos rusos presentados por las mejores compañías de ballet de San Petersburgo. En este magnífico teatro se pueden ver los ballets más famosos como El lago de los cisnes, Giselle, La bella durmiente o Cascanueces.


Fachada del teatro Alexandrinsky (licencia CC, foto de Florstein) 

Plaza Ostróskogo, al fondo el teatro Alexandrinsky (foto de Manuel Navarro) 


El teatro Mijailovsky 

Es uno de los más antiguos teatros de ópera y ballet de Rusia. Está situado en un edificio histórico del Barrio de las Artes, muy cerca del museo Ruso. Antes se llamó teatro Mussorgsky y en él se representaban las óperas en ruso a precios muy asequibles (hablo de los años 2002 y 2003).
Desde el 2011 el director artístico del renovado Mijailovsky Ballet es el famoso coreógrafo español Nacho Duato.

Teatro Mijailovsky (licencia CC, foto de A. Savin)