lunes, 12 de enero de 2015

Confesiones de Blanca Miosi

Reproduzco la entrevista que me concedió la autora de best seller, Blanca Miosi, publicada el 21.12.2014 en la revista Making Of E-zine.






Blanca Miosi nació en Perú, de padre japonés y madre peruana, vive en Venezuela desde hace décadas. Me hubiera gustado sentarme con ella en una cafetería de Caracas y conocerla en persona, pero gracias a las nuevas tecnologías podemos hacerlo desde la distancia.
Conozco a Blanca por las redes sociales y los foros literarios de internet, pero también a través de sus libros, de los que he leído varios. Es una escritora prolífica. Su primera novela es El pacto (2004), su segunda novela, la más célebre y quizás la que más satisfacciones le ha dado es La búsqueda, ganadora del Thriller Award en el 2007, una novela que narra una historia real, la de su propio esposo, prisionero y superviviente de los campos de concentración de Auschwitz y de Mauthausen; novela que ha sido traducida al inglés, francés e italiano, y publicada también en Amazon, donde ha recibido muy buenas críticas internacionales y se ha mantenido en el  primer lugar del TOP 100 de los libros más vendidos durante un año y cuatro meses consecutivos y, todavía, después de tres años sigue en los primeros lugares.
Ha publicado en papel con Editorial Roca (La búsqueda, 2008), Editorial Viceversa (El legado, 2009) y Ediciones B; también ha publicado como autora independiente.

Blanca, además de escritora eres diseñadora de modas y tienes un taller de costura. ¿Cómo te llegó la afición por la escritura?

Creo que mi labor como diseñadora tuvo mucho que ver. Cuando trabajas con la creatividad entras en un estado Alfa en el que la mente corre libre no solo con la tarea que estás haciendo en ese momento como dibujar un diseño y llevarlo a la práctica. Es algo muy difícil de definir. Solía escuchar música mientras trabajaba y me abstraía del ruido, de las conversaciones de las operarias, de todo lo que me rodeaba. Me ayudó a aprender a concentrarme y de pronto surgían las ideas que más tarde se convertirían en novelas.

¿Sigues trabajando como diseñadora o abandonaste esa actividad para dedicarte a escribir?

Dejé la actividad no porque lo deseara. Fueron otras circunstancias las que marcaron el rumbo de lo que ahora soy. Solo escritora.

¿Cuántas horas pasas al día delante de una pantalla de ordenador?

Probablemente siete, tal vez más cuando estoy en plena elaboración de una novela. Pero no todas las horas las dedico a escribir. Entro a Facebook, Twitter, investigo un sinfín de detalles en internet. También me lleva tiempo responder mi correo.

¿Haces algún tipo de ejercicio físico con regularidad?

Subo y bajo escaleras. Vivo en un piso 11 y un amigo me aconsejó que hacerlo es un buen ejercicio.

¿Qué significaron para ti los foros literarios y qué recuerdos guardas de ellos?

Fueron la entrada al mundo comunitario de los escritores. Antes de los foros no sabía cómo hacer para contactar con ellos, fue en los foros donde encontré los amigos que hasta ahora conservo y que me ayudaron más que cualquier academia o taller de escritura. Especialmente uno, implacable a la hora de leer mis manuscritos y de quien aprendí mucho.

¿Cómo te organizas para escribir una novela?

Lo principal es tener una idea general de lo que deseo contar. No puedo empezar una novela sin saber cuál podría ser el final porque sería como caminar dando palos de ciego. En lo personal creo que una historia debe dirigirse inexorablemente hacia un determinado punto, si no es así la impresión que dejaría en el lector es que el escritor está divagando a medida que escribe.


¿Piensas que La búsqueda es tu mejor libro? ¿Cómo surgió la idea para escribirlo?

Hace un par de años te podría haber dicho que no lo consideraba mi mejor libro. Hoy puedo decir que sí lo es. Ya desde sus inicios fue un libro especial. Se juntaron varios elementos en una génesis improbable. ¿Quién podría pensar que un polaco superviviente de los campos de concentración nazis podría algún día encontrarse en el otro extremo del mundo con una joven veintitrés años menor que algún día escribiría su historia?
Si tomo en cuenta que para la época en que nos conocimos yo ni formaba parte de su círculo de amistades ni tenía la más remota idea de lo ocurrido en los campos de concentración; mucho menos de que después de treinta y cuatro años escribiría un libro no digamos La búsqueda; cualquier otro, pues jamás se me había cruzado por la mente la idea de escribir uno, me parece que tu pregunta acarrea mucho más que una simple idea.
La vida tiene caminos extraños y a los hechos me remito. Tuve que escribir una primera novela (muy mala, por cierto, romántica, con ciertos elementos fantasiosos), que a las personas que me rodeaban: mi marido, en esa época; mi hijo, Rosa, mi hermana, y mis siempre recordadas amigas Cointa y Ana María, les encantó. Aún hoy cuando hablo con ellas recuerdan aquella primera novela. Waldek fue el más entusiasmado. La leyó de una sentada y me dijo con cara de asombro: «No sabía que escribías».  Días después me hizo el encargo más importante que alguna persona me haya pedido. «Blanquita, quiero que escribas la historia de mi vida». Y eso hice.

¿Cuáles son los ingredientes necesarios para escribir un best seller?

Muchas personas creen que escribir un best seller requiere de una fórmula. También fui una de ellas. Es difícil saber cuándo un libro se convertirá en un superventas. Sin embargo, siempre es bueno tener en cuenta que existen algunos parámetros que podrían encaminarlos:
Antes que nada, el embalaje. Es lo que se ve a primera vista: La portada y la sinopsis. Creo que la mayoría de los lectores me darán la razón. Pero una vez comprada, la historia que ofrece debe justificar el hermoso paquete. Si en la sinopsis hablas de la Guerra del Golfo no puedes narrar en la historia un amorío que nada tiene que ver con esa guerra por el simple hecho de que el protagonista alguna vez vivió en Irak y durante el resto de la historia no ocurra nada que lo involucre con dicha guerra.
El contenido y su presentación, como el tamaño de la letra, una buena maquetación;  la cuidadosa utilización del lenguaje, así como la belleza en cada línea, en cada párrafo, la claridad de las ideas expuestas sin que parezca una enciclopedia y lo más importante: la historia que se cuenta, son los ingredientes para que cualquier libro pueda ser un best seller.

¿Piensas que tus libros tienen esos ingredientes?

Al menos trato de que los tengan. He visto libros muy buenos con portadas que no dicen nada. Sinopsis que en lugar de atraer alejan; otros con buenas portadas y magníficas sinopsis pero con un contenido tan poco apetecible que es fácil darse cuenta por qué la mayoría de libros no venden.

Eres una escritora que comenzó publicando con una editorial. ¿Por qué decidiste publicar más tarde en Amazon?

Es una de las cosas por las que digo que la vida tiene caminos extraños. Mi agente ofreció El manuscrito I El secreto a la editorial que había publicado El legado. Después de unos días ellos me escribieron directamente para decirme que la situación no les permitiría publicar mi novela. Yo no me creí el cuento y supuse que era porque la novela no les había gustado. Dediqué un par de meses a releerla y hacer algunos cambios, pero en el ínterin un amigo que había empezado a publicar en Amazon dijo en un post en su blog cómo hacer para subir los libros a esa plataforma. A él le iba genial y vendía cantidades asombrosas inclusive para cualquier editorial. Publiqué La búsqueda, El legado y Dimitri Galunov. Y no pasó nada. Cuando terminé de hacer las correcciones en El manuscrito la subí a Amazon un poco desanimada por los resultados con las otras novelas y, para mi sorpresa, empezó a venderse en cantidades increíbles. Así fue como empezó todo. Los lectores empezaron a comprar mis otras novelas y la mayoría se centró en La búsqueda.

¿Cómo ves hoy el sector editorial y la autoedición?

Después de que una importante editorial comprara los derechos de El manuscrito y La última portada. No he vuelto a publicar a través de esa vía. No porque no me hayan faltado propuestas. Creo que como escritora independiente muevo mejor mis novelas sin tener que compartir ganancias. Igualmente hago el trabajo de promoción que les correspondería a ellas, así que aparte de la distribución en físico en algunos países, no le veo mayor beneficio. Eso también lo hace Amazon con gran eficiencia.
No soy de la idea de que las editoriales no prestan atención a los escritores noveles y rechazan las obras sin haberlas leído. Yo también fui novel y leyeron mis novelas y me ficharon en tiempo récord. Lo que creo es que se interesan en aquellas que les parecen más comerciales en algunos casos, y en otros en las que tienen mayor calidad. Lo que sí es cierto y lo digo por experiencia, es que una vez lanzado el producto es decir, la novela, la editorial no se ocupa más de él. No se comprende cómo arriesgan su tiempo y dinero en algo a lo que no le dan seguimiento. Una novela, según palabras de un editor dichas a su servidora, tiene un tiempo máximo de vida de tres meses. Si durante esos tres meses no se ha convertido en un éxito, según ellos, no lo hará después.
Ahora bien, tres meses es un tiempo insuficiente para que la novela se haga conocida si no ha estado precedida por una campaña formidable de divulgación, como para que el título, la portada o la cara del autor se haya fijado en la retina del público a fuerza de repetición y de verla en todos los lugares: televisión, entrevistas, radio, carteles en vallas, librerías, etc.  Algunas editoriales prestan atención a algunas novelas y resultan un boom, y otras un fracaso, lo que las lleva a seleccionar la próxima y no siempre aciertan. No es fácil ser editor. Pero tampoco es fácil ser escritor y estar al garete en espera de que una editorial apueste por uno. Por eso creo que gran cantidad de escritores se decantan ahora por publicar de manera independiente, incluso algunos que ya lo hacen por editoriales, como es mi caso.

¿Piensas que las grandes editoriales están adaptándose a las nuevas formas de leer un libro?

Ya las editoriales publican los libros en versión digital. Todas tendrán que adaptarse a las nuevas tecnologías, no les queda más remedio, también deberán hacerlo las librerías, tendrán que inventar alguna manera, pero lo harán.

Se dice que los libros autoeditados no tienen la calidad que tiene un libro editado por una editorial. ¿Qué opinas?

Es probable que sea cierto, aunque no estoy totalmente de acuerdo. Hay muchos libros autoeditados que tienen mayor calidad que los editados por editorial, en todo sentido.

¿Piensas que la piratería de libros digitales está afectando seriamente a las ventas? ¿Qué habría que hacer para impedirla?

La piratería siempre ha existido y me temo que seguirá existiendo. En unos países más que en otros, pero yo no le doy la importancia que le dan algunos. En general los que más se quejan de ella son los que no venden y culpan a los piratas. Los que acostumbran piratear jamás comprarían un libro, es así de sencillo. Ahora, que si no existiera la piratería, es probable que las ventas se incrementasen, pero es como pedir peras al olmo.

Sueles ayudar a los escritores noveles con tus consejos. ¿Qué recomendarías a un autor que va a negociar su primer contrato con una editorial?

Los noveles cuando tienen delante su primer contrato no piensan con el cerebro sino con las entrañas. Firman cualquier cosa aun sin leerla, como si la editorial fuera a desanimarse de publicar su novela, y no es así. Antes de presentar el contrato ya ellos han hecho unos cálculos para saber si la obra los beneficiará. Lo primero que deben hacer es fijarse en el tiempo que estarán bajo contrato. Cuantos menos años mejor. Y si es posible, quedarse con los derechos digitales, lo que les permitirá publicar por cualquier plataforma en el caso de que la novela en papel no llegue a tener el éxito esperado.
No deben bajo ningún concepto, firmar por TODOS los derechos: Audiovisuales, cinematográficos, traducción, etc. Eso es muy fácil de estipular aunque se trate de una editorial importante.

Usas las redes sociales para dar mayor visibilidad a tus obras y ayudas a otros escritores a promocionar las suyas. ¿Cómo deben utilizarse estos medios para que sean eficaces y no lleguen a cansar a los usuarios?

Siempre que se habla de redes sociales se toca el punto de no cansar a los usuarios. En las redes sociales existen miles de millones de usuarios, el asunto es que si nos dedicamos a promocionar a través de Twitter, por ejemplo, también debemos asegurarnos de que nuestros contactos vayan aumentando. Es decir, seguir a más personas para que a su vez nos sigan, de esta manera nuestros avisos se expandirán a un círculo cada vez más extenso y variado. Conformarse con 1000 seguidores es enviar  los mismos avisos a esos mil usuarios todo el tiempo.
Por otro lado, si alguno se “cansa” de recibirlos lo único que debe hacer es bloquearnos. Nadie está obligado a ver lo que no desea. Nuestro trabajo además de escribir es dar a conocer nuestros libros, en ese sentido es una obligación si deseamos ser leídos.

Dime qué tres escritores (que no sean indies) admiras y cómo han influido en tu escritura.

Como he dicho en otras entrevistas no soy lectora de escritores de culto. Mis escritores favoritos son Frederick Forsith, John Grisham, Morris West y Alejandro Dumas, entre otros.

Solamente has publicado un libro de cuentos El piso de la calle Ryden y otros cuentos. ¿Piensas que el cuento es un género menor?

No. Pero es lo que la mayoría de lectores parece creer. Tampoco opino que sea más difícil escribir un cuento que una novela pese a los que dicen que se requiere de una técnica depurada y un excepcional manejo de los tiempos para hacerlos. Para mí es un género literario más en el que, al igual que la poesía, pocos son los que destacan.
Publiqué El piso de la calle Ryden con relativo éxito, porque la mayoría de lectores prefiere novelas.

¿Crees que el haberte convertido en la autora que más ha vendido en Amazon te ha cambiado?

Cómo no. Ha cambiado la percepción que tenía de mis novelas; me ha dado mayor seguridad como escritora, pues sé que lo que escribo interesa a gran cantidad de personas y no hay mayor motivación que el saber que serás leído.


Actualmente trabajas en una novela que llevará por título El rastreador. Ya tienes la portada. ¿De qué trata y cuándo estará disponible?

Es la primera vez que tengo la portada antes de terminar una novela y, la verdad, ver esa carátula me ha incentivado mucho. El rastreador trata de un hombre que fue miembro de la fuerza de cuerpos especiales de la armada estadounidense, los que aún se conocen como los SEALs, (Acrónimo de Sea, Air y Land: Mar, Tierra y Aire) a pesar de que el nombre ha cambiado a DEVGRU. El protagonista, Kevin Stooskopf tendrá una misión: infiltrarse en un grupo terrorista internacional para obtener información acerca de uno de los atentados más macabros que la organización planea. También la de rescatar a otro miembro de las fuerzas especiales. Está situada en tiempo real por lo que será muy fácil verificar algunos hechos que se suceden en una trama de acción, misterio, intriga y aventura, donde el amor como en todas mis novelas, tiene lugar aunque no sea el tema principal.
Espero terminarla para marzo o abril del 2015.

Y por último, ¿dos consejos a un autor que empieza?

Los autores que empiezan no escuchan consejos. Tienen el deber y el derecho de tropezarse con sus propias piedras. De todos modos la red está llena de información al respecto, lo único que les diría es: ¿quieres ser escritor? Escribe.

Blanca, ha sido un placer charlar contigo. Agradezco tu colaboración y te felicito por tus éxitos.

El placer ha sido mío, muchas gracias por tus preguntas. ¡Espero que tus lectores no se aburran con mis respuestas!

Manuel Navarro Seva

miércoles, 31 de diciembre de 2014

Feliz Año Nuevo

¡¡Feliz 2015!! a los visitantes de este blog con la  Polka Trisch Trasch de Johann Strauss desde el Musikverein de Viena (concierto de Año Nuevo de 2012).

                     

viernes, 19 de diciembre de 2014

Recordando a una buena amiga

Revisando algunas notas guardadas en un archivo encontré una reseña sobre Cosas que nunca confesé a nadie que escribió una buena amiga a la que no consigo encontrar. Ella firmaba con el seudónimo de Esther y fue quizás la persona que más me animó a publicar y que más me enseñó sobre este gran oficio de escribir.

Allá donde se encuentre, le deseo unas felices fiestas de Navidad y que sepa que la añoro y que me gustaría volver a saber de ella y de sus letras, y que deseo que se encuentre bien. Un abrazo, buena amiga.

Rescato parte de aquella reseña.

«Cosas que nunca confesé a nadie es un excelente recopilatorio de cuentos y de cuentos muy particulares. No hay sensiblería ni sentimentalismo. No hay aventuras épicas, trasfondos gloriosos ni espeluznantes terrores.

Lo que sí hay es vida. De la de verdad. De la que nos atraviesa. Uno, inocente, lee un relato sencillo, breve, que, además, se lee con facilidad, llega al final… ¡Ah!, llega al final y entonces cae en la cuenta de que se le ha adherido al alma la mirada triste de un niño. Y uno, inocente, cree que podrá desprenderse fácilmente de esa tristeza. Pero no, no es así. Y regresa sobre los pasos, vuelve a leer el cuento, lo dimensiona de otra forma. O bien sucede que uno lee una historia simple, cotidiana y, cuando menos lo espera, lo fantástico se adueña de lo cotidiano, al mejor estilo cortaziano. Te invade la desazón, la inquietud, ¿dónde está el límite entre lo real y lo fantástico? ¿Existe tal límite?

Manuel Navarro Seva no escribe por escribir: escribe porque tiene algo que decir. Lo dice. Y lo dice con arte y con oficio. La estructura de los cuentos es limpia, nítida, fluye. La prosa, construida con precisión de cirujano (o de ingeniero…) y con vuelo de artista, posee esa maravillosa cualidad de ser literariamente compleja pero aparentemente sencilla. Por eso sus cuentos se leen con facilidad.


Y a esto llamo literatura. De la buena». 

viernes, 12 de diciembre de 2014

Píldoras ortotipográficas (IV). Sino o si no




Parece sencillo y lo es, pero a veces surge la duda de si escribir la conjunción adversativa sino o la expresión si no formada por la conjunción condicional si más el adverbio de negación no. Sino se utiliza para contraponer un concepto afirmativo a otro negativo. Por ejemplo:

No quiero cerveza, sino vino;
Sabes que no quiero a nadie sino a ti (en este caso tiene el valor de excepto);
La mujer del César no solo debe ser honesta, sino parecerlo (en este ejemplo se usa en correlación con no solo);
Le parecía que estaba enloqueciendo, no solo de miedo, sino también de aburrimiento (con frecuencia se acompaña del adverbio también como en este ejemplo);  
Aquello no era sino el principio (sino equivale a más que, otra cosa que).     

Si no se utiliza para introducir una condición negativa. Por ejemplo:

No aprobarás si no estudias;
Si no hubiera estudiado una carrera, no tendría trabajo.    

Una manera sencilla de saber cuándo debe ir sino o si no es atendiendo a la pronunciación, pues la conjunción sino es átona [sino], mientras que la expresión si no es tónica [sinó].

Otra manera fácil es intercalar entre si y no el sujeto. Por ejemplo:

No aprobarás si (tú) no estudias;
Si (él) no hubiera estudiado una carrera, no tendría trabajo.

Referencias:
Diccionario Panhispánico de Dudas.
DRAE.  

sábado, 6 de diciembre de 2014

A golpe de tecla, número 3

El número 3 de la revista literaria A golpe de tecla ya está disponible.

En este número de diciembre encontraréis, además de interesantes artículos, dos entrevistas a Jorge Magano y Mayte Uceda.


Esta es la portada:

jueves, 4 de diciembre de 2014

Entrevista a Mayte Uceda. (Publicada en el nº 3 de 'A golpe de tecla')



Hace tiempo que coincido en las redes sociales con Mayte Uceda y llevado por el deseo de conocerla mejor como persona y escritora, que aún se pregunta si lo es, le propuse hacerle una entrevista para la revista A golpe de tecla. Aceptó enseguida y pensé que era una buena ocasión para visitar Cudillero, una parroquia que forma parte del concejo del mismo nombre. Un lugar fascinante, situado en el Principado de Asturias, en la costa del mar Cantábrico.

Llegué a Cudillero a medio día. Habíamos quedado en un restaurante del puerto con vistas a un mar tranquilo y azul y cuando llegué, con un cuarto de hora de retraso, ella me esperaba, sentada a una mesa. Después de los saludos llamamos al camarero y pedimos ensalada y un entrecot de ternera asturiana con salsa de cabrales y vino tinto. Hablamos animadamente de la familia, de las redes sociales y de los compañeros de escritura. Después de la comida pedimos un café, dimos una vuelta por el pueblo para despejar la cabeza y hablamos de ella misma y de su obra.  

Mayte ha publicado recientemente su segundo libro Un amor para Rebeca, una novela romántica que se ha situado pronto en los primeros puestos del TOP 100 de Amazon y está recibiendo muy buenas críticas de los lectores.


—Mayte, en primer lugar, dinos cómo es una jornada normal de Mayte Fernández Uceda o Mayte Uceda, como firmas ahora.

No tengo una rutina diaria planificada, vivo en una casa en el campo y a veces las actividades cotidianas dependen de factores tan imprevisibles como la climatología. Y eso, en un lugar como Asturias, es un factor importante. Siempre hay muchas cosas que hacer aunque procuro extraer tiempo para escribir por las mañanas, ponerme al día en las redes sociales y estudiar las asignaturas que haya escogido del Grado en Educación Social que estoy realizando. Por las tardes, la dinámica familiar gira en torno a las actividades extraescolares de mi hijo y sus estudios, y dejo la lectura para la noche, cuando la casa vuelve a estar en calma.


—¿Cuáles son tus aficiones además de escribir y leer?

La música y la pintura son mis otras grandes pasiones, aunque tengo que admitir que desde que comencé a escribir les dedico poco tiempo. Sin embargo, siempre que puedo paso un rato tocando la guitarra; me relaja y consigo que mis dedos se mantengan ágiles. También soy una amante de la naturaleza, disfruto haciendo senderismo o simplemente admirando un paisaje bello. En ese aspecto siento que soy afortunada; vivo en un entorno privilegiado, cerca del mar y de la montaña.  

—¿Qué tipo de literatura lees? ¿Cuáles son tus autores favoritos?

Mis gustos en cuanto a literatura siempre han sido muy variados. Algunas veces devoro biografías de personajes relevantes, otras me centro en conflictos bélicos, también me gusta la fantasía y la ciencia ficción, la novela policíaca, histórica… y, aunque parezca una paradoja, lo que menos he leído ha sido novela romántica. Intento acumular un buen bagaje literario de los clásicos españoles y de los filósofos griegos. Los libros sobre pedagogía y desarrollo psicológico forman parte de mi mesilla de noche desde hace varios años. En cuanto a mis autores favoritos… Me resulta difícil decidirme por unos pocos pero podría nombrar a Gabriel García Márquez, Palacio Valdés, Harper Lee, Jane Austen, Cervantes, J.R.R. Tolkien, George Orwell, Emilia Pardo Bazán, Richard Bach, la poesía de Benedetti… La lista podría ser muy larga, y seguro que me dejo a muchos.

—¿Cuándo decidiste que querías ser escritora y por qué?

Nunca tomé esa decisión. Fue algo que surgió. Siempre he sentido la necesidad de expresarme. Yo había compuesto la letra de muchas canciones, que no dejan de ser poemas a los que luego añadimos una melodía. El entorno que me rodea me inspiró una historia, y la fui construyendo hasta completar las casi quinientas páginas que tiene “Los Ángeles de La Torre”. Luego el veneno de crear nuevas historias me caló en las venas hasta convertirse en una parte importante en mi vida. No me considero escritora, siempre digo que soy autora de dos novelas, con esa definición me siento más a gusto.



—Tu novela Un amor para Rebeca está siendo un gran éxito. Desde el principio se ha situado en los primeros puestos de las listas de venta en Amazon y sigue subiendo. ¿Pensabas que podría tener tan buena acogida como está teniendo?

No imaginé que tendría un éxito tan inmediato. Tenía esperanzas en que la historia gustara, pero a veces es difícil que el lector acceda a tu obra. Para eso necesitas visibilidad, y conseguirla no siempre es fácil. Antes de publicarla tuve un momento importante de inseguridad. El sector de la novela romántica es un mercado saturado de obras y era consciente de la dificultad que supondría hacerse un hueco entre tantas novelas. Sin embargo, la historia de Rebeca gustó y, aunque no sé lo que le deparará el futuro, me siento satisfecha de sus logros.

—¿Cuáles crees tú que son los puntos fuertes de la novela?

Indudablemente, Escocia es la palabra clave, al menos es lo que atrae a los lectores en un primer momento, y así me lo hacen saber con sus mensajes. En el cine y en la literatura, Escocia es sinónimo de romanticismo; su paisaje, su cultura, su folclore… todo ello invita a soñar con historias maravillosas. Un amor para Rebeca conjuga todos estos elementos y ofrece una bonita historia de amor con todos los ingredientes de la novela clásica romántica: un intenso amor que surge de forma inesperada y que encuentra numerosos obstáculos que los protagonistas tendrán que salvar, o al menos lo intentarán, para estar juntos.

—Nos has contado por qué elegiste Escocia pero ¿por qué Barcelona?

Necesitaba una gran ciudad que sirviera de punto de partida, y Barcelona me ofrecía todos los elementos que necesitaba. A la vez también era importante el contraste entre los dos contextos donde se desarrolla la historia. Barcelona y el pequeño pueblo escocés de Beauly no pueden ser más opuestos. Elegir Escocia no fue algo premeditado, simplemente sucedió a raíz de descubrir a un grupo de música tribal escocesa. Me gusta mucho la música con raíces celtas y el estilo de esta banda me llamó la atención. Fue en ese momento cuando se me ocurrió construir una historia en la que una banda parecida tuviera especial protagonismo.

—Hiciste un viaje a las Highlands después de escribirla, ¿habías estado antes allí? ¿Cómo te documentaste?

No había estado antes. La idea de viajar a Escocia era una ilusión desde hacía tiempo. La novela fue la excusa perfecta, aunque lo cierto es que lo hice justo al revés. Primero escribí la novela y una vez finalizada viajé a Escocia. Para la descripción de los paisajes usé la conocida aplicación Google Earth; es muy útil para definir los lugares con bastante precisión. De hecho, cuando finalmente puse los pies en Escocia me di cuenta de que mis descripciones eran exactas, aunque tuve tiempo de retocar algunas cosas. Las aplicaciones digitales pueden ser muy útiles pero, hasta el momento, no son capaces de transmitir sensaciones. Esos detalles son los que consiguen hacer que una descripción sea tridimensional y no plana; el olor a tierra húmeda, la sensación de la brisa fresca en la cara… Hay que hacer lo posible para introducir al lector dentro de la historia y que experimente las mismas sensaciones que perciben los personajes, que sientan que ha merecido la pena el viaje.

—Los personajes están todos bien caracterizados. Algunos de ellos como la señora Munro y Baudelia son entrañables, otros como Mario se hacen odiosos. ¿Cómo te inspiraste para definirlos?

La mayoría de mis personajes se van construyendo a sí mismos. Pienso en unas características físicas y, a medida que surgen las escenas, ellos solos van forjando su personalidad. Esto implica que cuando pongo el punto final tenga que reescribir hacia atrás; siempre lo hago, es una forma de atar cabos y reafirmar personalidades desde el principio. El caso de Baudelia fue diferente; su personaje lo introduje cuando la novela estaba bastante avanzada, y creo que ha sido un gran acierto. Lo he pasado muy bien creando sus diálogos, ya que al ser mexicana tuve que estudiar su forma particular de expresarse para que resultara creíble. Me gusta ponerme en la piel de las distintas personalidades que aparecen en mis novelas, me parece un reto fascinante. No solo disfruto con los buenos; crear una personalidad retorcida como la de Mario fue muy interesante.  

—Estás preparando la edición en papel, ¿cuándo estará disponible?

Estoy trabajando para que la versión impresa salga antes de las navidades. Ese es mi objetivo inmediato. Ya he recibido la primera prueba. Iván Hernández adaptó el diseño de la portada con gran profesionalidad y estoy muy satisfecha con el resultado.



—Háblanos de tu primera novela Los Ángeles de la torre. Qué diferencias hay entre las dos.

La diferencia más evidente es la temática. Los Ángeles de La Torre es una novela de romance paranormal que surgió cuando estaban tan de moda este tipo de historias. Sin embargo yo echaba de menos algo en todas las obras que leía; una base sólida en la que fundamentar el argumento. Por curiosidad, había estado indagando en la figura mitológica de Lilith. Lo que encontré me pareció tan interesante que decidí escribir una historia en torno a ese personaje. Los Ángeles de La Torre está narrada en primera persona desde la perspectiva de su joven protagonista. Lo hice así porque me resultó sencillo. Era mi primera novela y yo estaba acostumbrada a escribir diarios personales, así que me sentí muy cómoda escribiéndola, fue como escribir un diario en el que pasaban muchas cosas.  


—Por lo que me has contado en la comida, estás escribiendo una nueva novela. ¿De qué trata? ¿Es también una novela romántica?

Lo es. En este caso el argumento gira en torno a las dificultades que encuentra una mujer en una determinada etapa de la vida para encontrar pareja. La forma en que nos relacionamos con el sexo opuesto ha cambiado mucho en los últimos veinte años, cada vez se tiende más al aislamiento social. La tecnología digital avanza a un ritmo vertiginoso y nuestra evolución como personas no es tan veloz. Las redes sociales pueden ofrecer cierto amparo emocional ante la soledad pero no son capaces de sustituir el abrazo reconfortante de un amigo o el beso apasionado de un amante.

—¿Cómo percibes el mundo editorial en la actualidad y qué ventajas e inconvenientes le ves a la autopublicación?

La crisis económica está afectando a todos los sectores, y el editorial no es una excepción. A esto hay que sumar la poca conciencia social que existe en nuestro país ante la protección del trabajo intelectual. La suma de ambas cosas ha causado el desplome en la venta de libros. Es por tanto comprensible que las editoriales apuesten sobre seguro. Mi experiencia con la autopublicación es buena con ambas novelas, yo soy optimista al respecto y seguiré autopublicando. Es una buena opción si el autor se toma en serio su trabajo, ya que cualquiera puede hacerlo, y si no se adoptan unas mínimas pautas de calidad el perjuicio repercute sobre todos los escritores independientes. Por otro lado, quien decide autopublicarse debe ser consciente de que tendrá que dirigir todo el proceso, y eso tiene sus dificultades, que para algunos pueden ser insalvables. Hay que volverse un experto en edición, maquetación, diseño de portadas y marketing. Afortunadamente cada vez contamos con mayor número de servicios que se ajustan a los presupuestos del autor independiente.

—¿Qué haces para que tu obra sea visible?

Intento promoverlas en las redes sociales como Facebook o Twitter. Son buenas herramientas para difundir las novelas y estar en contacto con los lectores. Es cierto que esto exige un esfuerzo añadido para el autor, pero independientemente de que este sea autopublicado o reciba el apoyo de una editorial, la promoción por estos canales es inevitable y aconsejable.

—Algunas editoriales están contratando autoras de novela romántica, ¿alguna se ha puesto ya en contacto contigo? Si no es así, ¿te gustaría que se interesaran por tu obra?

La ventaja de las editoriales es que te pueden ofrecer una distribución en papel que como autopublicado sería imposible imaginar. He tenido dos ofertas editoriales desde que subí mi primera novela a Amazon, hace dos años, pero la capacidad de distribución que me ofrecían no compensaba la cesión de derechos. A todos los autores nos gustaría encontrar nuestras novelas en las librerías, a mí también, pero no es algo en lo que piense a menudo. He comprobado que con esfuerzo, un poco de calidad y una buena historia, puedes llegar a miles de lectores sin intermediarios. Y eso es genial.


En este punto terminamos la entrevista y el paseo, podríamos haber seguido charlando, pero yo tenía que volver a Madrid y me esperaban unas horas de viaje. Mayte me parece una persona encantadora, amable y sensata, de esas con las que da gusto conversar. Mantiene una actitud positiva ante la vida y es además una excelente compañera de letras. Buena escritora. Creo que ya empieza a creerlo.

Me acompaña hasta mi coche, nos despedimos con un par de besos y nos deseamos suerte.

Biografía de Mayte Uceda

Nací en Asturias, en el norte de España, en el año 1967. Estudié Informática de Gestión porque todo el mundo decía que tenía futuro, aunque he de reconocer que soy pésima con cualquier cosa técnica. Desde pequeña toco la guitarra, compongo canciones y formé parte de un grupo musical en la década de los noventa. Me gusta el dibujo y la pintura, pero no soy creativa en este aspecto; soy como una fotocopiadora. Adoro viajar, bailar, cantar, ver películas y sentarme al lado de la chimenea con un buen libro. Me encanta la luz de las velas y el color de las nubes al amanecer. Soy madre, esposa, incansable observadora, aprendiz de casi todo, ¿escritora? No; soy más bien una creadora de historias. Soy mala en matemáticas, me oriento peor que un guacamayo en el polo norte y nunca pude hacer el pino puente.
Siempre quiero aprender cosas nuevas. Desde hace cuatro años estudio en la UNED el Grado de Educación Social, una carrera poco conocida, pero fascinante, que se centra en la acción social desde una perspectiva pedagógica.

Manuel Navarro Seva

5 de noviembre de 2014 

viernes, 28 de noviembre de 2014

Píldoras ortotipográficas (III). La coma antes y después de pero

No sé si os surge la duda en el uso de la coma antes y después de «pero» o lo tenéis siempre claro. Por si acaso, ahí va esta píldora.  

Pero es una conjunción adversativa que sirve para contraponer a un concepto otro diverso o ampliativo del anterior (DRAE).

Antes de pero es necesario escribir coma.
Ejemplos:
El dinero hace ricos a los hombres, pero no dichosos. 
Le pegué con fuerza, pero él primero me había pegado a mí.
Excepto cuando la coma contrapone dos adjetivos.
Ejemplos:
Una diferencia escasa pero suficiente.
Un hombre feo pero inteligente.
Pero también se usa para dar énfasis o fuerza de expresión a lo que se dice (DRAE).

Después de pero no se escribe coma.
Ejemplos:
Pero ¿dónde vas a meter tantos libros?  (1)
Pero ¡qué hermosa noche! (1)
Excepto para incluir un inciso o un vocativo.
Ejemplos:
Pero, no lo olvides, llegaré a las nueve de la mañana.
Pero, hombre, ya te lo dije.
(1) La conjunción pero puede ir dentro de los signos de interrogación o exclamación.
¿Pero dónde vas a meter tantos libros? 
¡Pero qué hermosa noche! 

©Manuel Navarro Seva

28 de noviembre de 2014