martes, 25 de marzo de 2008

Caldo de gallina

    Retirado. Pueden encontralo en Cosas que nunca confesé a nadie.

5 comentarios:

Esther dijo...
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Boris Rudeiko dijo...
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Boris Rudeiko dijo...
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Esther dijo...

Boris, qué micro tan sencillo, tan simple en apareciencia... mi padre fumaba tabaco rubio sin filtro... Caldo de gallina, lo llamaba. Sólo sus cigarros, cómo los preparaba, pero ése es un recuerdo que une al narrador con su padre y su infancia al lado de su padre. Es un texto que destila esa melancolía de los recuerdos de la infancia, sobre todo cuando los padres ya no están.

Y la última línea... ¡buen final!

No lo dejó para siempre... sólo por un tiempo. Eso, hace la diferencia entre un final y un buen final.

Cariños,
Esther

Boris Rudeiko dijo...

Gracias, Esther,
Creo que los mejores relatos que pueden llegar a escribirse proceden de los propios recuerdos, en especial, de la infancia. Éste es uno de esos, no digo que sea bueno,pero sí que destila melancolía como dices. Me alegra que te haya gustado el final.
Un abrazo,
Boris.