lunes, 13 de abril de 2009

Llamadas

    Retirado. Pueden encontralo en Cosas que nunca confesé a nadie.

4 comentarios:

Turkesa dijo...

Hola, Boris: me admira tu cualidad de hacer interesante un momento cualquiera de cualquiera, en un instante cualquiera.

Me he sonnreído mientras leía y la verdad, desde mi gusto, me satisface la ausencia de mayores explicaciones; explayarse en las motivaciones de la reacción de los protagonistas implicaría una concesión a la necesidad de manifestaciones síquicas que a veces dominan al lector, restándole encanto.

Así, en cambio, queda abierto el menú a opción de cada quien... Me ha agradado esa alternativa.

¿Qué cómo es que la esposa se lo toma con tanta liviandad? Bueno, lo considero parte del mérito; abre interrogantes a los "tal vez.. esto, lo otro". Por eso digo que tus micros son como los menúes de los restaurantes. A veces hay tantas variantes de la misma receta que ponen difícil la elección.

Por cierto, mi idea es que este señor siestero no es la primera vez que se mete en aventuras extramaritales, que la esposa lo sabe o lo intuye y ha decidido ignorarlo. Tal vez.

O, tal vez, el señor este no... en fin... pueda hacer mucho en la cancha Y la esposa lo sabe. Una preocupación menos para la señora, quien -tal vez- no se sienta unida a su marido ya por el amor, sino por el afecto de los años, o el espanto de la soledad que aguarda agazapada...

O, tal vez, ella también anda en las suyas, y lo que no encuentra disculpable es el desliz manifiesto; que no sepa este hombre guardar las apariencias. Como sea, ha estado genial con lo de los llamados con retintín.

Me recordó por un instante aquellas viejas comedias de Holliwood, donde estas cuestiones se minimizaban en mérito a la frivolidad -en sentido elogioso- de la comedia de los años de oro, tipo, aquellas con Doris Day, esa constelación de estrellas de los años 60...

Muy bueno. Me encantó.

Un abrazo.

Boris Rudeiko dijo...

Gracias, Turkesa.

Vuelve pronto.

Un beso,
Boris.

Anónimo dijo...

Un abrazo, Boris.

Espero no importunar, pues quiero comentar tu relato Una Barra de Pan, que he tenido el placer de leer.

Tengo una conocida muy estimada en el sitio de prosófagos, y aun que ya no asisto por ahí, le he insistido mil veces que eres mi escritor favorito de ese sitio. Hoy me pasé por el lugar, y al encontrar tu relato, no tengo más que reiterarlo.

El tono, el ritmo, la fluidez del relato son impresionantes. Y no me refiero al sentido onomatopéyico, a un estruendo, a una explosión, sino porque aún en la agilidad del relato, se narra todo en una calma, en un fluir natural que lleva a buen puerto el mensaje, la idea, la intención.

Nunca abusas de la extensión. No te excedes en la adjetivación. Tus relatos son serios, límpidos, pulcros. Apuestas por la infracción al orden más que por las palabras fuertes o las imágenes impactantes. Generalmente siempre triunfas.

Felicidades, Boris.

Me ha encantado tu relato. Sólo un punto, que no es sugerencia ni observación, sino un punto. El final es muy muy bueno. Pero la oración me detiene en seco. Eso es, me detiene en seco. La frase del final no es mala, es exacta, es muy buena, pero me detiene en seco. Me hace esperar una frase de remate. Lo relaciono con un ritmo, con un conteo(que no es tal). Como cuando vas caminando y empiezas a caminar con el pie derecho, e inicias un ritmo... derecho, izquierdo, derecho, izquierdo, y terminas con detienes tu paso, y tu pie izquierdo se queda frenado para que tu cuerpo quede completamente firme como al inicio. No sé, tal vez exagero, pero siento eso, el frenazo. Tal vez el frenazo ni siquiera me lo está dictando la frase completa, sino solamente la palabra 'cocina'. No me hagas caso, es un punto, nada más.

Un abrazo, Boris, y un gusto leerte. Ciao.

Atte
Gabriel Silva

Boris Rudeiko dijo...

Hola, Gabriel,
Ha sido una alegría encontrarme con tu comentario a mi Barra de Pan. Uno de estos días lo subiré al blog; ha estado sometido a comentarios en el foro, algunos muy instructivos.
Es una pena no tenerte en el foro. Tus comentarios siempre tienen profundidad y conocimiento.
Que a uno le tengan por escritor favorito es un aliciente y un gran halago.
En cuanto a ese punto que de deja parado en seco. No sé, creo que tiendo a terminar mis relatos de forma brusca. Como queriendo que sea el lector el que los acabe. Y eso, no parece que funcione bien siempre, como te ha pasado a ti.
Ese punto y mi costumbre de no abusar de la extensión son cosas, no sé si defectos, que debo mejorar.
Agradezco tu valiosa opinión y espero que algun día vuelvas a honrarnos con tu presencia en el foro.
Un abrazo,
Boris.