miércoles, 31 de diciembre de 2014

Feliz Año Nuevo

¡¡Feliz 2015!! a los visitantes de este blog con la  Polka Trisch Trasch de Johann Strauss desde el Musikverein de Viena (concierto de Año Nuevo de 2012).

                     

viernes, 19 de diciembre de 2014

Recordando a una buena amiga

Revisando algunas notas guardadas en un archivo encontré una reseña sobre Cosas que nunca confesé a nadie que escribió una buena amiga a la que no consigo encontrar. Ella firmaba con el seudónimo de Esther y fue quizás la persona que más me animó a publicar y que más me enseñó sobre este gran oficio de escribir.

Allá donde se encuentre, le deseo unas felices fiestas de Navidad y que sepa que la añoro y que me gustaría volver a saber de ella y de sus letras, y que deseo que se encuentre bien. Un abrazo, buena amiga.

Rescato parte de aquella reseña.

«Cosas que nunca confesé a nadie es un excelente recopilatorio de cuentos y de cuentos muy particulares. No hay sensiblería ni sentimentalismo. No hay aventuras épicas, trasfondos gloriosos ni espeluznantes terrores.

Lo que sí hay es vida. De la de verdad. De la que nos atraviesa. Uno, inocente, lee un relato sencillo, breve, que, además, se lee con facilidad, llega al final… ¡Ah!, llega al final y entonces cae en la cuenta de que se le ha adherido al alma la mirada triste de un niño. Y uno, inocente, cree que podrá desprenderse fácilmente de esa tristeza. Pero no, no es así. Y regresa sobre los pasos, vuelve a leer el cuento, lo dimensiona de otra forma. O bien sucede que uno lee una historia simple, cotidiana y, cuando menos lo espera, lo fantástico se adueña de lo cotidiano, al mejor estilo cortaziano. Te invade la desazón, la inquietud, ¿dónde está el límite entre lo real y lo fantástico? ¿Existe tal límite?

Manuel Navarro Seva no escribe por escribir: escribe porque tiene algo que decir. Lo dice. Y lo dice con arte y con oficio. La estructura de los cuentos es limpia, nítida, fluye. La prosa, construida con precisión de cirujano (o de ingeniero…) y con vuelo de artista, posee esa maravillosa cualidad de ser literariamente compleja pero aparentemente sencilla. Por eso sus cuentos se leen con facilidad.


Y a esto llamo literatura. De la buena». 

viernes, 12 de diciembre de 2014

Píldoras ortotipográficas (IV). Sino o si no




Parece sencillo y lo es, pero a veces surge la duda de si escribir la conjunción adversativa sino o la expresión si no formada por la conjunción condicional si más el adverbio de negación no. Sino se utiliza para contraponer un concepto afirmativo a otro negativo. Por ejemplo:

No quiero cerveza, sino vino;
Sabes que no quiero a nadie sino a ti (en este caso tiene el valor de excepto);
La mujer del César no solo debe ser honesta, sino parecerlo (en este ejemplo se usa en correlación con no solo);
Le parecía que estaba enloqueciendo, no solo de miedo, sino también de aburrimiento (con frecuencia se acompaña del adverbio también como en este ejemplo);  
Aquello no era sino el principio (sino equivale a más que, otra cosa que).     

Si no se utiliza para introducir una condición negativa. Por ejemplo:

No aprobarás si no estudias;
Si no hubiera estudiado una carrera, no tendría trabajo.    

Una manera sencilla de saber cuándo debe ir sino o si no es atendiendo a la pronunciación, pues la conjunción sino es átona [sino], mientras que la expresión si no es tónica [sinó].

Otra manera fácil es intercalar entre si y no el sujeto. Por ejemplo:

No aprobarás si (tú) no estudias;
Si (él) no hubiera estudiado una carrera, no tendría trabajo.

Referencias:
Diccionario Panhispánico de Dudas.
DRAE.  

sábado, 6 de diciembre de 2014

A golpe de tecla, número 3

El número 3 de la revista literaria A golpe de tecla ya está disponible.

En este número de diciembre encontraréis, además de interesantes artículos, dos entrevistas a Jorge Magano y Mayte Uceda.


Esta es la portada:

jueves, 4 de diciembre de 2014

Entrevista a Mayte Uceda. (Publicada en el nº 3 de 'A golpe de tecla')



Hace tiempo que coincido en las redes sociales con Mayte Uceda y llevado por el deseo de conocerla mejor como persona y escritora, que aún se pregunta si lo es, le propuse hacerle una entrevista para la revista A golpe de tecla. Aceptó enseguida y pensé que era una buena ocasión para visitar Cudillero, una parroquia que forma parte del concejo del mismo nombre. Un lugar fascinante, situado en el Principado de Asturias, en la costa del mar Cantábrico.

Llegué a Cudillero a medio día. Habíamos quedado en un restaurante del puerto con vistas a un mar tranquilo y azul y cuando llegué, con un cuarto de hora de retraso, ella me esperaba, sentada a una mesa. Después de los saludos llamamos al camarero y pedimos ensalada y un entrecot de ternera asturiana con salsa de cabrales y vino tinto. Hablamos animadamente de la familia, de las redes sociales y de los compañeros de escritura. Después de la comida pedimos un café, dimos una vuelta por el pueblo para despejar la cabeza y hablamos de ella misma y de su obra.  

Mayte ha publicado recientemente su segundo libro Un amor para Rebeca, una novela romántica que se ha situado pronto en los primeros puestos del TOP 100 de Amazon y está recibiendo muy buenas críticas de los lectores.


—Mayte, en primer lugar, dinos cómo es una jornada normal de Mayte Fernández Uceda o Mayte Uceda, como firmas ahora.

No tengo una rutina diaria planificada, vivo en una casa en el campo y a veces las actividades cotidianas dependen de factores tan imprevisibles como la climatología. Y eso, en un lugar como Asturias, es un factor importante. Siempre hay muchas cosas que hacer aunque procuro extraer tiempo para escribir por las mañanas, ponerme al día en las redes sociales y estudiar las asignaturas que haya escogido del Grado en Educación Social que estoy realizando. Por las tardes, la dinámica familiar gira en torno a las actividades extraescolares de mi hijo y sus estudios, y dejo la lectura para la noche, cuando la casa vuelve a estar en calma.


—¿Cuáles son tus aficiones además de escribir y leer?

La música y la pintura son mis otras grandes pasiones, aunque tengo que admitir que desde que comencé a escribir les dedico poco tiempo. Sin embargo, siempre que puedo paso un rato tocando la guitarra; me relaja y consigo que mis dedos se mantengan ágiles. También soy una amante de la naturaleza, disfruto haciendo senderismo o simplemente admirando un paisaje bello. En ese aspecto siento que soy afortunada; vivo en un entorno privilegiado, cerca del mar y de la montaña.  

—¿Qué tipo de literatura lees? ¿Cuáles son tus autores favoritos?

Mis gustos en cuanto a literatura siempre han sido muy variados. Algunas veces devoro biografías de personajes relevantes, otras me centro en conflictos bélicos, también me gusta la fantasía y la ciencia ficción, la novela policíaca, histórica… y, aunque parezca una paradoja, lo que menos he leído ha sido novela romántica. Intento acumular un buen bagaje literario de los clásicos españoles y de los filósofos griegos. Los libros sobre pedagogía y desarrollo psicológico forman parte de mi mesilla de noche desde hace varios años. En cuanto a mis autores favoritos… Me resulta difícil decidirme por unos pocos pero podría nombrar a Gabriel García Márquez, Palacio Valdés, Harper Lee, Jane Austen, Cervantes, J.R.R. Tolkien, George Orwell, Emilia Pardo Bazán, Richard Bach, la poesía de Benedetti… La lista podría ser muy larga, y seguro que me dejo a muchos.

—¿Cuándo decidiste que querías ser escritora y por qué?

Nunca tomé esa decisión. Fue algo que surgió. Siempre he sentido la necesidad de expresarme. Yo había compuesto la letra de muchas canciones, que no dejan de ser poemas a los que luego añadimos una melodía. El entorno que me rodea me inspiró una historia, y la fui construyendo hasta completar las casi quinientas páginas que tiene “Los Ángeles de La Torre”. Luego el veneno de crear nuevas historias me caló en las venas hasta convertirse en una parte importante en mi vida. No me considero escritora, siempre digo que soy autora de dos novelas, con esa definición me siento más a gusto.



—Tu novela Un amor para Rebeca está siendo un gran éxito. Desde el principio se ha situado en los primeros puestos de las listas de venta en Amazon y sigue subiendo. ¿Pensabas que podría tener tan buena acogida como está teniendo?

No imaginé que tendría un éxito tan inmediato. Tenía esperanzas en que la historia gustara, pero a veces es difícil que el lector acceda a tu obra. Para eso necesitas visibilidad, y conseguirla no siempre es fácil. Antes de publicarla tuve un momento importante de inseguridad. El sector de la novela romántica es un mercado saturado de obras y era consciente de la dificultad que supondría hacerse un hueco entre tantas novelas. Sin embargo, la historia de Rebeca gustó y, aunque no sé lo que le deparará el futuro, me siento satisfecha de sus logros.

—¿Cuáles crees tú que son los puntos fuertes de la novela?

Indudablemente, Escocia es la palabra clave, al menos es lo que atrae a los lectores en un primer momento, y así me lo hacen saber con sus mensajes. En el cine y en la literatura, Escocia es sinónimo de romanticismo; su paisaje, su cultura, su folclore… todo ello invita a soñar con historias maravillosas. Un amor para Rebeca conjuga todos estos elementos y ofrece una bonita historia de amor con todos los ingredientes de la novela clásica romántica: un intenso amor que surge de forma inesperada y que encuentra numerosos obstáculos que los protagonistas tendrán que salvar, o al menos lo intentarán, para estar juntos.

—Nos has contado por qué elegiste Escocia pero ¿por qué Barcelona?

Necesitaba una gran ciudad que sirviera de punto de partida, y Barcelona me ofrecía todos los elementos que necesitaba. A la vez también era importante el contraste entre los dos contextos donde se desarrolla la historia. Barcelona y el pequeño pueblo escocés de Beauly no pueden ser más opuestos. Elegir Escocia no fue algo premeditado, simplemente sucedió a raíz de descubrir a un grupo de música tribal escocesa. Me gusta mucho la música con raíces celtas y el estilo de esta banda me llamó la atención. Fue en ese momento cuando se me ocurrió construir una historia en la que una banda parecida tuviera especial protagonismo.

—Hiciste un viaje a las Highlands después de escribirla, ¿habías estado antes allí? ¿Cómo te documentaste?

No había estado antes. La idea de viajar a Escocia era una ilusión desde hacía tiempo. La novela fue la excusa perfecta, aunque lo cierto es que lo hice justo al revés. Primero escribí la novela y una vez finalizada viajé a Escocia. Para la descripción de los paisajes usé la conocida aplicación Google Earth; es muy útil para definir los lugares con bastante precisión. De hecho, cuando finalmente puse los pies en Escocia me di cuenta de que mis descripciones eran exactas, aunque tuve tiempo de retocar algunas cosas. Las aplicaciones digitales pueden ser muy útiles pero, hasta el momento, no son capaces de transmitir sensaciones. Esos detalles son los que consiguen hacer que una descripción sea tridimensional y no plana; el olor a tierra húmeda, la sensación de la brisa fresca en la cara… Hay que hacer lo posible para introducir al lector dentro de la historia y que experimente las mismas sensaciones que perciben los personajes, que sientan que ha merecido la pena el viaje.

—Los personajes están todos bien caracterizados. Algunos de ellos como la señora Munro y Baudelia son entrañables, otros como Mario se hacen odiosos. ¿Cómo te inspiraste para definirlos?

La mayoría de mis personajes se van construyendo a sí mismos. Pienso en unas características físicas y, a medida que surgen las escenas, ellos solos van forjando su personalidad. Esto implica que cuando pongo el punto final tenga que reescribir hacia atrás; siempre lo hago, es una forma de atar cabos y reafirmar personalidades desde el principio. El caso de Baudelia fue diferente; su personaje lo introduje cuando la novela estaba bastante avanzada, y creo que ha sido un gran acierto. Lo he pasado muy bien creando sus diálogos, ya que al ser mexicana tuve que estudiar su forma particular de expresarse para que resultara creíble. Me gusta ponerme en la piel de las distintas personalidades que aparecen en mis novelas, me parece un reto fascinante. No solo disfruto con los buenos; crear una personalidad retorcida como la de Mario fue muy interesante.  

—Estás preparando la edición en papel, ¿cuándo estará disponible?

Estoy trabajando para que la versión impresa salga antes de las navidades. Ese es mi objetivo inmediato. Ya he recibido la primera prueba. Iván Hernández adaptó el diseño de la portada con gran profesionalidad y estoy muy satisfecha con el resultado.



—Háblanos de tu primera novela Los Ángeles de la torre. Qué diferencias hay entre las dos.

La diferencia más evidente es la temática. Los Ángeles de La Torre es una novela de romance paranormal que surgió cuando estaban tan de moda este tipo de historias. Sin embargo yo echaba de menos algo en todas las obras que leía; una base sólida en la que fundamentar el argumento. Por curiosidad, había estado indagando en la figura mitológica de Lilith. Lo que encontré me pareció tan interesante que decidí escribir una historia en torno a ese personaje. Los Ángeles de La Torre está narrada en primera persona desde la perspectiva de su joven protagonista. Lo hice así porque me resultó sencillo. Era mi primera novela y yo estaba acostumbrada a escribir diarios personales, así que me sentí muy cómoda escribiéndola, fue como escribir un diario en el que pasaban muchas cosas.  


—Por lo que me has contado en la comida, estás escribiendo una nueva novela. ¿De qué trata? ¿Es también una novela romántica?

Lo es. En este caso el argumento gira en torno a las dificultades que encuentra una mujer en una determinada etapa de la vida para encontrar pareja. La forma en que nos relacionamos con el sexo opuesto ha cambiado mucho en los últimos veinte años, cada vez se tiende más al aislamiento social. La tecnología digital avanza a un ritmo vertiginoso y nuestra evolución como personas no es tan veloz. Las redes sociales pueden ofrecer cierto amparo emocional ante la soledad pero no son capaces de sustituir el abrazo reconfortante de un amigo o el beso apasionado de un amante.

—¿Cómo percibes el mundo editorial en la actualidad y qué ventajas e inconvenientes le ves a la autopublicación?

La crisis económica está afectando a todos los sectores, y el editorial no es una excepción. A esto hay que sumar la poca conciencia social que existe en nuestro país ante la protección del trabajo intelectual. La suma de ambas cosas ha causado el desplome en la venta de libros. Es por tanto comprensible que las editoriales apuesten sobre seguro. Mi experiencia con la autopublicación es buena con ambas novelas, yo soy optimista al respecto y seguiré autopublicando. Es una buena opción si el autor se toma en serio su trabajo, ya que cualquiera puede hacerlo, y si no se adoptan unas mínimas pautas de calidad el perjuicio repercute sobre todos los escritores independientes. Por otro lado, quien decide autopublicarse debe ser consciente de que tendrá que dirigir todo el proceso, y eso tiene sus dificultades, que para algunos pueden ser insalvables. Hay que volverse un experto en edición, maquetación, diseño de portadas y marketing. Afortunadamente cada vez contamos con mayor número de servicios que se ajustan a los presupuestos del autor independiente.

—¿Qué haces para que tu obra sea visible?

Intento promoverlas en las redes sociales como Facebook o Twitter. Son buenas herramientas para difundir las novelas y estar en contacto con los lectores. Es cierto que esto exige un esfuerzo añadido para el autor, pero independientemente de que este sea autopublicado o reciba el apoyo de una editorial, la promoción por estos canales es inevitable y aconsejable.

—Algunas editoriales están contratando autoras de novela romántica, ¿alguna se ha puesto ya en contacto contigo? Si no es así, ¿te gustaría que se interesaran por tu obra?

La ventaja de las editoriales es que te pueden ofrecer una distribución en papel que como autopublicado sería imposible imaginar. He tenido dos ofertas editoriales desde que subí mi primera novela a Amazon, hace dos años, pero la capacidad de distribución que me ofrecían no compensaba la cesión de derechos. A todos los autores nos gustaría encontrar nuestras novelas en las librerías, a mí también, pero no es algo en lo que piense a menudo. He comprobado que con esfuerzo, un poco de calidad y una buena historia, puedes llegar a miles de lectores sin intermediarios. Y eso es genial.


En este punto terminamos la entrevista y el paseo, podríamos haber seguido charlando, pero yo tenía que volver a Madrid y me esperaban unas horas de viaje. Mayte me parece una persona encantadora, amable y sensata, de esas con las que da gusto conversar. Mantiene una actitud positiva ante la vida y es además una excelente compañera de letras. Buena escritora. Creo que ya empieza a creerlo.

Me acompaña hasta mi coche, nos despedimos con un par de besos y nos deseamos suerte.

Biografía de Mayte Uceda

Nací en Asturias, en el norte de España, en el año 1967. Estudié Informática de Gestión porque todo el mundo decía que tenía futuro, aunque he de reconocer que soy pésima con cualquier cosa técnica. Desde pequeña toco la guitarra, compongo canciones y formé parte de un grupo musical en la década de los noventa. Me gusta el dibujo y la pintura, pero no soy creativa en este aspecto; soy como una fotocopiadora. Adoro viajar, bailar, cantar, ver películas y sentarme al lado de la chimenea con un buen libro. Me encanta la luz de las velas y el color de las nubes al amanecer. Soy madre, esposa, incansable observadora, aprendiz de casi todo, ¿escritora? No; soy más bien una creadora de historias. Soy mala en matemáticas, me oriento peor que un guacamayo en el polo norte y nunca pude hacer el pino puente.
Siempre quiero aprender cosas nuevas. Desde hace cuatro años estudio en la UNED el Grado de Educación Social, una carrera poco conocida, pero fascinante, que se centra en la acción social desde una perspectiva pedagógica.

Manuel Navarro Seva

5 de noviembre de 2014 

viernes, 28 de noviembre de 2014

Píldoras ortotipográficas (III). La coma antes y después de pero

No sé si os surge la duda en el uso de la coma antes y después de «pero» o lo tenéis siempre claro. Por si acaso, ahí va esta píldora.  

Pero es una conjunción adversativa que sirve para contraponer a un concepto otro diverso o ampliativo del anterior (DRAE).

Antes de pero es necesario escribir coma.
Ejemplos:
El dinero hace ricos a los hombres, pero no dichosos. 
Le pegué con fuerza, pero él primero me había pegado a mí.
Excepto cuando la coma contrapone dos adjetivos.
Ejemplos:
Una diferencia escasa pero suficiente.
Un hombre feo pero inteligente.
Pero también se usa para dar énfasis o fuerza de expresión a lo que se dice (DRAE).

Después de pero no se escribe coma.
Ejemplos:
Pero ¿dónde vas a meter tantos libros?  (1)
Pero ¡qué hermosa noche! (1)
Excepto para incluir un inciso o un vocativo.
Ejemplos:
Pero, no lo olvides, llegaré a las nueve de la mañana.
Pero, hombre, ya te lo dije.
(1) La conjunción pero puede ir dentro de los signos de interrogación o exclamación.
¿Pero dónde vas a meter tantos libros? 
¡Pero qué hermosa noche! 

©Manuel Navarro Seva

28 de noviembre de 2014 

martes, 25 de noviembre de 2014

Feria del Libro de Miami

Miami es un lugar en el que durante los días 16 al 23 de noviembre, con temperaturas de verano, se desarrolla una actividad frenética, repleta de interesantes presentaciones y charlas, e intercambios culturales de altura. Es una de las Ferias del libro más importantes de los Estados Unidos de América.
Las calles del Miami Dade College se han llenado este año de toldos de colores donde las editoriales y librerías han expuesto sus libros y la gente ha acudido en masa a hojearlos y a hacer fila para obtener esa firma tan preciada de sus autores favoritos presentes en los stands. Pero mejor lean y vean este enlace

Este año he tenido la oportunidad de estar presente, gracias a la invitación de Marlen Moleon, codirectora de Eriginal Books, y de Feria del Libro de Miami y he disfrutado de la hospitalidad de la organización e incluso de la invitación de la cónsul española Cristina a su residencia, donde  nos ofreció un cóctel en el que no faltó el jamón Ibérico y la tortilla de patatas. Entre los autores presentes pude saludar a María Dueñas y a Fermín Goñi, entre otros.
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Os dejo el vídeo de mi presentación en la Feria del Libro de Miami




El vídeo completo 


Ha sido una experiencia enriquecedora. Lo he pasado genial.



Y unas fotos:

Cuatro cuentistas y una editorial


Con Marlene Moleon y Jordi Diez

En plena faena

Charla

En el stand de Eriginal Books con mi libro El hámster 

Manuel Navarro Seva
Madrid, 25 de noviembre de 2014



sábado, 8 de noviembre de 2014

Píldoras ortotipográficas (II). Qué o que

En ocasiones nos encontramos con la duda de si debemos escribir que con tilde o sin tilde.
En esta segunda píldora intentaré aclarar ese dilema utilizando la abundante información que existe al respecto, en especial, el DPD (Diccionario Panhispánico de Dudas) y un truco.

Qué es palabra tónica y puede ser pronombre interrogativo/exclamativo, adjetivo interrogativo/exclamativo o adverbio interrogativo/exclamativo.

Pronombre interrogativo/exclamativo
Ejemplos (DPD):
¿Qué te ha pasado?
¡Qué me va usted a decir, si soy yo quien le aguanta! (O lo aguanta).
Ahora entiendo por qué aceptaste acostarte con Arturo.
¿Sabes una cosa? ¿Qué?
—Germán, esto no funciona. ¿El qué?  (No debe usarse el artículo neutro LO QUÉ)
¡Qué de risitas y de guiños tuviste que soportar! (Seguido de la preposición de).
¿A qué te dedicas, Juanito? [...] —Hace seis meses que me arruiné en el campo, y no tengo qué hacer. (Seguido de verbo haber o tener).
No había qué comer, para variar, pero teníamos dignidad.

Este uso no debe confundirse con las perífrasis verbales haber que o tener que seguidas de infinitivo, que expresan necesidad u obligación, en las que que es conjunción átona que debe escribirse sin tilde. Por ejemplo: «No tienes que hacer nada»; «A él no le gustaba la tragonería, pero había que comer».

2. Adjetivo interrogativo/exclamativo (seguido de sustantivo) 
Ejemplos (DPD):
¿Qué documento necesita?
Qué mujer tan extraordinaria.
No se podía saber en qué lío estaba metida.
¡Y mire qué flores más lindas!

3. Adverbio interrogativo/exclamativo (seguido de adjetivo u otro adverbio)
Ejemplos (DPD):
¿Qué te importa ya eso?
¡Qué guapo estás!
¡Qué bien jugaste, mamá! 

Que es palabra átona y puede ser pronombre relativo o conjunción. 
Introduce oraciones independientes que expresan diversos matices, entre los que cabe destacar los siguientes (DPD):
Advertencia: 
¿Qué haces ahí arriba? ¡Que te vas a caer!
Queja o lamentación: 
¡Que me pase esto a mí, a mis años!
Deseo: 
¡Que te vaya bien, Doroteo!
Asombro, generalmente en oraciones interrogativas:
¿Que no quiere gas? ¿Pues qué quiere?
Resumen de lo oído o de lo enunciado con anterioridad: 
O sea, que eres feliz.
Vamos, que no existe educación musical
Hipótesis, generalmente en oraciones interrogativas, con sentido equivalente a si:
¿Que no llegamos a tiempo? [= si no llegamos a tiempo] Pues nos volvemos.
Precedido de la preposición a, manifiesta convencimiento sobre lo que se expresa a continuación:
¿A que es preciosa?
A que te fusilan encima, idiota.
También se usa para incitar o retar al interlocutor a realizar una acción:
¡A que no me alcanzas, Scaramouche!

Un truco para saber si que no debe llevar tilde en las oraciones interrogativas es si podemos responder a la pregunta con un  o un no.  
—¿Que no quiere gas? —No.
—¿A que es preciosa? —Sí.

Otra manera de reconocer si la palabra que debe o no llevar tilde es prestando atención al modo en que la pronunciamos.

©Manuel Navarro Seva


Madrid, 8 de noviembre de 2014 

viernes, 7 de noviembre de 2014

Reseña de Detrás del cristal de Mayte Esteban

Sinopsis


Andrés Gálvez, un joven ejecutivo, lleva meses preparando unas vacaciones en el Caribe con su novia para escapar de los compromisos de las fiestas navideñas. sin sospechar que su vida está a punto de trastocarse por completo.


La situación económica de Ana Iriarte es desesperada. Ha buscado con quién dejar a su bebé esa noche para acudir a un trabajo eventual, pero ni su única amiga, Raquel, puede ofrecerle ayuda, pues también tiene un grave problema: pasa por un mal momento con su marido como consecuencia de los e-mails que está recibiendo de un desconocido.



La desesperación empuja a Ana a cometer una locura que puede costarle muy cara.

Opinión

Ayer terminé de leer «Detrás del cristal» y aun a riesgo de repetirme, pues veo que tiene setenta y siete comentarios que no leeré, no quiero dejar de dar mi opinión. Al principio de la novela nos encontramos con un hecho insólito como es que Ana, madre soltera, deje a su bebé en la puerta de la casa de un desconocido para ir a trabajar, y que Raquel, una amiga de Ana, reciba mensajes anónimos en su ordenador. No adivinaba adónde nos llevaría la historia del niño, descrita con tanto detalle, ni qué ocurriría con los mensajes de Raquel; y sin darme cuenta estaba metido en una trama que me empujaba a saber más. Ese es el mayor mérito de esta novela en mi opinión: interesa y te exige una lectura anhelante hasta el final. Hay una historia de amor y desamor y otra de maltrato de género, y hay unos personajes creíbles que deambulan por la trama como si estuvieran viviendo junto a mi propia vida o como si yo me hubiera metido en las suyas. Todo ello escrito con una prosa cuidada y fluida. Buena lectura que me atrevería a recomendar.

Punto de venta en este enlace


martes, 4 de noviembre de 2014

Cosas que nunca confesé a nadie

Mi libro Cosas que nunca confesé a nadie es uno de mis favoritos y el primero que publiqué en Amazon.

Para aquellos que todavía no lo leyeron podrán descargarlo GRATIS (la edición en Kindle) durante los días 5 al 9 de noviembre en todos los portales de Amazon.

Dejo aquí la web en España.

Y en América.





lunes, 3 de noviembre de 2014

A golpe de tecla

A golpe de tecla es una nueva revista literaria que comenzó a publicarse en octubre de 2014. La dirige Cita Franco y colaboran con sus artículos escritores como Mercedes PintoJose Vicente AlfaroMónica RouanetJulio G. CastilloMercedes GallegoRafael R. Costa, Miguel Ángel Moreno, Cita Franco y Manuel Navarro. 

El número 2, de noviembre 2014, está dedicado al terror y desde ayer, disponible en este enlace. Echadle un ojo, seguro que con tan magníficos escritores y la dirección de Cita encontraréis cosas curiosas e interesantes. Y además una entrevista de Cita Franco a María José Moreno.  




miércoles, 29 de octubre de 2014

Píldoras ortotipográficas (I). La coma y el vocativo

Me propongo con esta entrada, que no será la única, repasar algunas dudas que pueden surgir al escribir una carta, un cuento o una novela. Las llamaré píldoras ortotipográficas aludiendo a la brevedad del artículo.
¿Cómo debemos escribir en una carta un saludo como estos?:
«Estimado, Juan» o «Estimado Juan».
«Hola Juan» u «Hola, Juan».  
En esta primera píldora repasaremos el vocativo y la coma, ese signo ortográfico cuyo uso nos puede hacer dudar.

Vocativo

Sirve únicamente para invocar, llamar o nombrar, con más o menos énfasis, a una persona o cosa personificada, y a veces va precedido de las interjecciones ¡ah! u ¡oh! (DRAE).

Uso lingüístico (DPD)
Se aíslan entre comas los sustantivos que funcionan como vocativos. Ejemplos: 
   Javier, no quiero que salgas tan tarde;
   Has de saber, muchacho, que tu padre era un gran amigo mío;
   Venid aquí inmediatamente, niños. 

Cuando los enunciados son muy breves, se escribe igualmente coma, aunque esta no refleje pausa alguna en la lectura.
Ejemplos:
   No, señor;
   Sí, mujer.

Obsérvese en los ejemplos que los sustantivos que funcionan como vocativos pueden ir en el centro, al principio o al final de la oración. El vocativo llama la atención del interlocutor con más énfasis cuando se coloca delante de la frase. Si se coloca en medio o al final su función refuerza o suaviza la expresión.

Los vocativos, cuando ocupan el primer lugar del enunciado, se escriben fuera de la pregunta o de la exclamación; pero si van al final, se consideran incluidos en ellas (DPD):
Raquel, ¿sabes ya cuándo vendrás? / ¿Sabes ya cuándo vendrás, Raquel?

Hay que señalar que existe una figura retórica llamada apóstrofe que consiste en dirigir la palabra con vehemencia en segunda persona a una o varias, presentes o ausentes, vivas o muertas, a seres abstractos o a cosas inanimadas, o en dirigírsela a sí mismo en iguales términos (DRAE), de uso en poesía, oraciones religiosas o discursos donde no suele utilizarse la coma de separación entre la interjección y el nombre.
Ejemplo:
 ¡Oh noche que guiaste!;
¡oh noche amable más que el alborada!;
¡oh noche que juntaste
Amado con amada,
amada en el Amado transformada!
«Noche oscura», San Juan de la Cruz. 

Encabezado de una carta
Normalmente comenzaremos una carta o email con un saludo seguido de dos puntos (el uso de la coma en lugar de los dos puntos es un anglicismo ortográfico que debe evitarse).

Ejemplos:
Estimado Luis:
Querida amiga:
Etcétera.
Obsérvese que entre Estimado/Querida y Luis/amiga no hay coma pues en este caso los sustantivos no se usan como vocativos sino como nombres que van acompañados de un adjetivo.
Es distinto cuando usamos el nombre como vocativo al iniciar un email o carta informal con Hola. En este caso, después de hola siempre debe ir una coma.
Ejemplos:
Hola, luis:
Hola, amigos:
Etcétera.

©Manuel Navarro Seva
29 de octubre de 2014