lunes, 7 de julio de 2014

Notas sobre San Petersburgo (VI). Aeropuerto Pulkovo

Antes de continuar hablando de los palacios de verano de los zares y zarinas —que más que contarlo en unas notas, hay que ir a verlos—, voy a compartir algunas impresiones sobre el aeropuerto Pulkovo como había prometido en otra entrada. Siento no poder añadir fotos —solo algunas que encontré en internet— porque no se me ocurrió hacerlas ni cuando llegué ni cuando salí.

A la llegada, como dije, nos esperaba Alexei y enseguida nos condujo hasta el aparcamiento donde tenía el coche. Por si me hacía falta, antes de salir de la terminal cambié unos euros.

El aeropuerto me causó una impresión excelente. Un aeropuerto magnífico como corresponde a una gran ciudad como San Petersburgo. Recuerdo que cuando viajé allí por primera vez, en marzo del 2002, sufrí una enorme decepción. Era como un aeropuerto de provincias y la burocracia de control, muy lenta; ahora dispone de varias cabinas de control de pasaporte y enseguida te despachan. El hall de llegadas internacionales era entonces muy pequeño y tenía un tablero electrónico en el que solo se anunciaba la llegada de dos o tres vuelos. Ahora hay muchísimos vuelos, carteles, mostradores de facturación, varios pasos de control policial, en fin, un aeropuerto moderno y grande.


Interior Terminal nuevo (fuente The Moodie Report) 

Exterior Terminal nuevo (fuente The Moodie Report) 

Le pregunté a Alexei y me dijo que las dos terminales viejas, Pulkovo 1 y Pulkovo 2, estaban cerradas y las nuevas habían comenzado a operar a finales del 2013. Las llegadas de internacional y nacional estaban en el mismo vestíbulo, donde nos encontramos con Alexei.

«El número pasajeros aumenta cada día. En la actualidad llegan más de 5 millones y se espera que la cifra se triplique en el 2025», dijo orgulloso el chofer. Para él es más trabajo.

El nuevo aeropuerto se ha construido mediante una concesión por 30 años a un consorcio de empresas que lo gestiona —ya no es el estado sino el capital— y abonan un porcentaje de los beneficios al Gobierno de San Petersburgo.

Cuando llegamos al hotel, nos dijo Alexei que vendría a recogernos el día de salida cuatro horas antes. El vuelo de regreso era a las 17:30 así que él vendría a las 13:30. Mi mujer pensó que no hacía falta tanto tiempo pero él dijo que era lo habitual y si queríamos acortarlo teníamos que llamar a su empresa. Ese día estaba como un clavo esperándonos en el lobby del hotel a las 13:20. Pagué la cuenta y subimos al taxi. El tráfico de la avenida de Moscú hacia Pulkovo era muy intenso, pero aun así tardamos poco más de una hora en llegar —unos 20 Km—. Los controles de salida fueron bastante rápidos. Como llevábamos las tarjetas de embarque, que habíamos imprimido en el hotel, y no teníamos que facturar equipaje, nos dedicamos a ver tiendas en el duty free, compramos un par de botellas de vodka Standard Russian, una marca recomendable, y alguna cosa más; luego nos sentamos en una cafetería a leer tranquilamente, a recargar el Ipad y tomar algo. 

Por contra, en el aeropuerto de Munich, donde llegamos con retraso y solo teníamos una hora para el trasbordo de avión, nos hicieron un control policial exhaustivo. Después de correr por largos pasillos llegamos a la puerta de embarque cuando todo el pasaje estaba a bordo. Nos miraron con una cara...

Conclusión: cuatro horas antes del vuelo fue excesivo, desde luego, pero una hora para el trasbordo, muy poco. La próxima vez a ver si conseguimos un vuelo directo que en verano, al parecer, los hay.


Pulkovo 2 antiguo (foto de dominio público)
Pulkovo 1 antiguo (foto de The Moscow Times)





2 comentarios:

Doris Dolly dijo...

Boris ... interesante tu comentario sobre tu viaje....ha sido hermoso viajar en tus letras y no estar alli demorado tantas horas jaja.
Me ha encantado !!!

Saludos desde Argentinaaa

Boris Rudeiko dijo...

Doris, gracias por pasar por mi blog y viajar conmigo.

Saludos.