martes, 11 de febrero de 2014

DNI

Retirado por revisión.

11 comentarios:

José L. Palma dijo...

Muy bueno, Manuel. A falta de airbags es bueno disponer de una señora obesa como compañera de viaje.

Manuel Navarro Seva dijo...

No sé si usas el autobús; si lo haces sabrás que hay conductores que superan la velocidad permitida con creces, así que un buen airbag, como dices, es recomendable. Gracias por pasar.

Mayte F. Uceda dijo...

Buf, este relato da para mucho, Manuel. Me encantó. Yo tenía un amigo que decía a menudo que él quería encontrar una gordita feliz. No sé si al final la encontró.

Manuel Navarro Seva dijo...

Sí, creo que da para mucho más, incluso para escribir algo más largo. Pero me detuve ahí. Las personas obesas me encantan, creo que tienen buen corazón y son alegres, pese a que su físico no es saludable. Gracias, por pasarte.

MERCEDES AÑOTO dijo...

Està muy bien Manuel. Tengo que leer tu último libro. Y te quiero decir que conozco San Peterburgo y es una maravilla de ciudad.
Y respecto al relato, hay mujeres muuy delgadas pero no las veo en una situación como la que has descrito.

Manuel Navarro Seva dijo...

Es un tópico, pero es cierto que la belleza no siempre está en el cuerpo. Mercedes, estuve un año trabajando en esa ciudad y la recuerdo con nostalgia. Cuento mi experiencia en el libro Nevsky prospekt. Diario de un expatriado. Me encantaría que leyeras mi último libro. Tu apoyo a los independientes es muy valorado y tú muy querida por todos. Un beso.

Mercedes Gallego dijo...

Mira, no está nada mal para cerrar el día. Además, eso de que alguien se sienta voluptuoso junto a una gorda, me hace pensar que a lo mejor no adelgazo y me quedo con los diez kilos que el destino, las patatas fritas, el chocolate, las aceitunas y los cacahuetes me han regalado, a cambio de los cigarrillos.
Lo he pasado muy bien leyéndote, Manuel. Gracias.

Manuel Navarro Seva dijo...

Mercedes Gallego, cuánto bueno por mi blog. No adelgaces, si eso te hace feliz. De todas formas, siempre es mejor dejar el tabaco. Te diré que mi mujer está enganchadísima con tu «asesino del ajedrez». Dice que escribes muy bien. Además, cuando le dije cuál había sido tu profesión se explicó muchas cosas de tu libro. Besos.

Anónimo dijo...

Este Manuel, (que no Boris, el reflexivo escritor de tus cuentos) es el comprador de la tienda de los chinos caído del cielo y por azar, en dependiente y niñero de su criatura, quien en el cine mete mano en la bolsa de palomitas de su vecina de asiento, y sueña y gusta la carne abundante y blanda de esta buena señora del autobús. Omnipresente Manuel que observa la vida sencilla que guardamos todos y cada uno de nosotros, seres anónimos al borde de su mundo ocurrente y generoso… Por esos sentimientos, no por otra cosa, me recordaste uno de mis cuentos favoritos Todo en un punto, de Italo Calvino, que trata de la teoría de la energía comprimida, galaxia universal donde se aguarda y convive, especialmente con presencia de la señora Phi, quien sueña con amasar, con sus gordos y blancos brazos, la masa para cocinar unos buenos tallarines. “Ah muchachos, si tuviera espacio, qué tallarines les prepararía” exclama la señora Phi. Amor, simple y generoso amor al mundo.

Alma

Manuel Navarro Seva dijo...

Ay, Alma, recordaste el de la barra de pan y el de Palomitas y Coca Cola. La energía comprimida es como una esponja que va absorbiendo el agua de la bañera y basta con apretujarla entre las manos, o entre la mano, para soltar ese líquido que llevamos dentro. La señora Phi amasaría unos buenos tallarines caseros. Gracias por pasar.

Anónimo dijo...

¿Que liquido llevamos dentro? ¿El amor, la creatividad, la ocurrencia... la vida? Es un universo en miniatura como lo dice la teoría. Y un universo en un punto son momentos, instantes donde pensamientos y sentimientos son uno y somos todos. La gorda pasiva y querendona de tu cuento existe ahora mismo.